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Evolución y desarrollo del Aprendizaje a través de la Aventura y su relación con el Desarrollo Humano

Evolución y desarrollo del Aprendizaje a través de la Aventura y su relación con el Desarrollo Humano

Samara Quintanilla

Para este encuentro tan importante de desarrollo humano he decidido tomar y actualizar una parte de mi tesis de maestría, ya que reúne mis dos pasiones: el Desarrollo Humano y el Aprendizaje Experiencial, los cuales me parece se complementan de manera natural. Busco mantener las citas y los fundamentos filosóficos y teóricos pues me parece que, partiendo de bases sólidas, es que podemos avanzar la práctica del Desarrollo Humano ante los nuevos retos.

Los orígenes del Aprendizaje a través de la Aventura no son muy claros. Desde el punto de vista de Neill (2004c, sección When did outdoor education really begin? An overview, parr. 1), este tipo de aprendizaje tiene sus orígenes con los primeros Homo Sapiens pues por varios millones de años, prácticamente todo se aprendía al aire libre y era la forma de entrenarse para vivir en el mundo. No ha sido sino en los últimos cien años, que la civilización occidental ha construido paredes permanentes que aíslan a sus miembros del contacto con la naturaleza, sus ritmos y sus retos. Sin embargo, los seres humanos conservan una necesidad instintiva de reencontrarse con la naturaleza.

Los fundamentos filosóficos del Aprendizaje a través de la Aventura pueden encontrarse en las doctrinas de Comenius, Rousseau y Pestalozzi (citados por Neill, 2007c). Comenius vivió entre 1592 y 1670. Era un fuerte defensor del aprendizaje sensorial y creía que el niño debía experimentar el objeto de estudio concreto, antes de leer sobre él. Pensaba que el uso de los sentidos ¾vista, oído, gusto y tacto¾ eran las avenidas a través de las cuales los niños tenían que entrar en contacto con el mundo natural.

Con el fin de prepararse para el estudio posterior de las ciencias naturales, según él, era necesario que los niños adquirieran primero conocimiento directo de objetos como el agua, la tierra, el fuego, la lluvia, las plantas y las rocas. Rousseau, que nació en 1712 y murió en 1778, continuó con las ideas de Comenius. Creía que la actividad física era muy importante en la educación de un niño.

Reiteraba que ellos son curiosos y que esa curiosidad debía explotarse al máximo. Predicaba que la educación debería ser más sensorial y racional, menos literaria y lingüística. En vez de aprender indirectamente de los libros, los niños deberían aprender directamente de la experiencia.

Este filósofo proclamó “Nuestros primeros maestros son nuestros pies, nuestras manos y nuestros ojos, substituirlos por libros, no es sino enseñarnos a utilizar las razones de otros” (citado por Neill, 2007c, sección Philosophy of Outdoor Education, traducido por la autora). Pestalozzi, entre 1746 y 1827, enfatizó el uso de experiencias directas de primera mano, de objetos reales. Además de “lectura, escritura y aritmética”, él enseñaba habilidades prácticas como agricultura, administración de la casa, hilado y tejido.

El patio de la escuela se utilizaba para dar lecciones de ciencias naturales y geografía. Su metodología se basaba en el supuesto de que quien aprende, utilizará posteriormente estas primeras experiencias para formular principios y generalizaciones por sí mismo. Pestalozzi, seguidor de Rousseau, exhortaba a los maestros a sacar a sus alumnos del salón:

“Conduzcan a sus niños a la naturaleza, enseñen en las colinas y en los valles. Allí, los alumnos, escucharán mejor y la sensación de libertad les dará más fuerza para vencer dificultades. Pero en estas horas de libertad, permítanles aprender de la naturaleza y no de ustedes.

Permitan que se den cuenta de que ella es la verdadera maestra y que ustedes, con su arte, no hacen más que caminar silenciosamente a su lado”. (citado por Neill, 2007c, sección Philosophy of Outdoor Education, traducido por la autora).

No sólo en la filosofía se percibía la importancia del contacto con la naturaleza. En algunas obras literarias también se encuentran estos temas. Por ejemplo, en 1855 el poeta Walt Whitman escribió:

“Now I see the secret of making the best persons.Is to grow in the open air, and to eat and sleep with the earth”.

Además de los tres filósofos mencionados por Neill y diversos escritores, John Dewey, presente entre 1859 y 1952, padre del Movimiento de Aprendizaje Experiencial, es también una figura importante y un referente en cuanto a los fundamentos del Aprendizaje a través de la Aventura.

El creía que el aprendizaje era activo y la escolaridad innecesaria, larga y restrictiva. Su idea era que los niños fueran a la escuela a vivir experiencias reales y a involucrarse en tareas y retos de la vida diaria, con el objetivo de promover su capacidad para contribuir a la sociedad (Dewey, 1897).

Carl Rogers, iniciador del Enfoque Centrado en la Persona, columna vertebral del Desarrollo Humano, fue también un gran exponente del aprendizaje experiencial. Para él, las cualidades que debe reunir este tipo de aprendizaje son: que involucra a quien aprende a nivel personal, que es iniciado por la persona misma, es evaluado por quien aprende y tiene efectos penetrantes en él (Rogers & Freiberg 1994).

En el sentido moderno, el Aprendizaje a través de la Aventura emerge de dos fuerzas (Neill, 2004a, sección Summary: Psycho­evolutionary Theory of Outdoor Education, parr. 1), la evolución del ser humano y el rápido cambio cultural que nos ha alejado de la naturaleza. Este fenómeno se da en las sociedades occidentales post­industriales como un esfuerzo semi­ritualístico de los seres humanos por ponerse de nuevo en contacto con su herencia y naturaleza indígena.

Los primeros campamentos formales para escuelas de los que hay noticias, se dan al final del siglo XIX. En esa época y a principios del siglo XX, emergieron movimientos como los Scouts, que adaptaban muchos de los principios y habilidades asociados con la vida y el entrenamiento militar, para educar civiles en tiempos de paz (Neill, 2007b). Este Movimiento se fundó en Inglaterra en 1907 y hoy, mas de cien años después, se encuentra establecido en más de 120 países.

Hammerman (1980, citado por Neill, 2007b) sostiene que el inicio oficial se ubica en 1930 en Estados Unidos. Sin embargo, por lo general, los seguidores del Aprendizaje a través de la Aventura sitúan su comienzo en 1941 en Europa, con el primer programa de la organización Outward Bound. En 1961, llega a Estados Unidos y a partir de esta, se crean otras dos grandes organizaciones: el National Outdoor Leadership School [NOLS] en 1965 y Project Adventure en 1971. Estas son las tres más reconocidas en este campo.

Durante esta misma época, Juan Lafarga estudia la maestría y el doctorado en la Universidad de Loyola en Chicago y regresa a México en 1966 trayendo consigo las ideas de Rogers y la influencia de Maslow, Fromm y Frankl (García Muriel, Gómez del Campo, Quintanilla, Acévez, Quintanilla & Illanes, 2005).

El Desarrollo Humano nació en nuestro país en 1968 y después de sortear numerosos cuestionamientos y obstáculos, con el primer entrenamiento en facilitación y promoción del crecimiento personal, que tuvo como principal objetivo capacitar a estudiantes jesuitas, estudiantes de psicología y maestros de la Universidad Iberoamericana como educadores para promover la salud integral y el desarrollo humano (Lafarga, 2004).

En las décadas de los setentas y los ochentas emergieron muchos programas especializados, basados en la Aventura, en los Estados Unidos, el Reino Unido, Australia y Europa. En los noventas, se observó un crecimiento acelerado de los viajes de aventura y el eco­turismo y aparecieron varios esquemas de educación superior en aprendizaje a través de la Aventura. Lamentablemente los altos precios de las primas de las aseguradoras para este tipo de iniciativas han frenado su crecimiento.

Como muestra de la importancia que este tipo de aprendizaje ha cobrado en Europa, desde el 2004, la lotería del Reino Unido provee los fondos para un programa de verano que se encarga de que todo niño del Reino Unido participe, al menos una vez en su vida, en un campamento de una semana (Neill, 2005, sección Historical Timeline of Outdoor Education, penúltimo párrafo).

En 1975 se crea el Departamento de Desarrollo Humano en la Universidad Iberoamericana y en 1985 el Centro de Desarrollo de la Comunidad A.C. y Desarrollo Comunitario de la Salud A.C. En los setentas, ochentas y noventas, la corriente llega al Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, de Guadalajara y a los planteles de la Universidad Iberoamericana de Puebla, Tijuana, Torreón, León y la extensión universitaria de Saltillo, así como a otras universidades jesuitas de Latinoamérica, además de algunos espacios académicos de universidades públicas como la Facultad de Estudios Superiores de la UNAM en Iztacala y el Instituto Tecnológico de Sonora.

También en los ochentas y noventas se realizaron varias experiencias de aprendizaje vivencial en el campo empresarial en el Centro de Capacitación Nestlé del Estado de México. Actualmente, el Desarrollo Humano no es sólo un programa académico, “es una propuesta innovadora en México… que poco a poco se fue transformando en programas, departamentos, institutos y centros, no sólo en la Universidad Iberoamericana y en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, sino en veintiocho estados de la República”

. Con la intención de integrarlos, sin perder cada uno su propia individualidad, surgió en 2001 la Asociación de Desarrollo Humano de México [ADEHUM] que hoy es “la flor, la cosecha y la corona del movimiento promotor del Desarrollo Humano” (Lafarga, 2004). En México, los principales exponentes del aprendizaje a través de la Aventura son Carlos Carsolio en el centro del país y Alejandro Villarreal e Irma Potes en el norte. Las filosofías de los tres son congruentes con el Aprendizaje a través de la Aventura.

Sin embargo, los matices que cada uno ha acuñado, son muy distintos. Carlos Carsolio fundó “CARSOLIO” en 1992, a partir de su inquietud por generar un espacio físico que le permita transmitir las enseñanzas dejadas por la montaña y su aplicación a la vida de las personas en cualquiera de sus entornos.

Ha desarrollado conceptos como ‘La Gran Pared’ y ‘Espacio Vertical’. Para él lo importante no es llegar a la meta, sino hacerlo con un buen estilo y por una ruta difícil” (CARSOLIO, s.f., sección Espacio Vertical). Se ha enfocado a familias, parejas, estudiantes, profesionistas, empresarios, deportistas y funcionarios públicos. Irma Potes comenzó a trabajar en esta corriente en 1997, dentro de la Universidad de Monterrey, buscando métodos alternativos de pedagogía con el fin de promover habilidades para la vida en los estudiantes y desarrollar comunidades. Sus principales influencias son Amartya Sen, Dennis Meadows y Peter Singer, pues comulgan con su interés por utilizar el aprendizaje a través de la Aventura como medio para disminuir los contrastes económicos dentro de las poblaciones.

Potes se enfoca en el desarrollo y crecimiento de comunidades en su conjunto, no solo en la parte de crecimiento individual y busca la promoción de comunidades social y económicamente más justas (comunicación personal, 30 de Mayo, 2007). Alejandro Villarreal fue el primer neoleonés en escalar el Everest y fundó en 1999, junto con su esposa, el Centro de Formación Vivencial Odisea Montaña.

Su objetivo es facilitar “experiencias prácticas que detonan una pasión por el aprendizaje y orientan las acciones hacia resultados” (Odisea, s.f. sección, Conoce nuestros programas). Los elementos clave que menciona son introspección, interdependencia, significativo, experiencial, reflexión, apoyo, incertidumbre, creatividad, riesgo y compromiso. Para Odisea Montaña, la aventura es la actitud de enfrentar los obstáculos diarios como una oportunidad para crecer. Ha orientado sus esfuerzos principalmente a empresas con programas de crecimiento personal de los empleados y trabajo en equipo.

La inversión más grande en infraestructura que se ha hecho en el país para este tipo de aprendizaje, ha sido en Nuevo León y comenzó en el 2007, con la colocación de la primera piedra del Centro de Aprendizaje Vivencial “Lánzate” de la Universidad de Monterrey.

El Desarrollo Humano comulga con cada una de estas tres propuestas aunque en muy distinto nivel. Con respecto a Carsolio, coincide con la gran variedad de grupos con los que trabaja. De los mencionados por él, los únicos a los que el Desarrollo Humano aún no se ha acercado tanto, es a los de jóvenes y/o estudiantes. Esta posibilidad es una de las aportaciones que el Aprendizaje a través de la Aventura puede hacer al Desarrollo Humano.

Villarreal por ejemplo, propone programas de crecimiento personal, lo cual es también una de las principales propuestas del Desarrollo Humano. Además, ambos comparten algunos de los elementos básicos, como son la introspección, la interdependencia, la reflexión y el apoyo.

La ideología de Potes es probablemente la que más comulga con el Desarrollo Humano ya que, además de promover el crecimiento personal, busca también explícitamente que este crecimiento redunde en el crecimiento de la comunidad. Ambos afirman que las personas más conscientes o más desarrolladas, tenderán a promover comunidades más justas.

Debido a la gran variedad de corrientes como las anteriormente mencionadas, es importante delimitar qué es el Aprendizaje a través de la Aventura. Más que sugerir una definición universal de este tipo de aprendizaje, los investigadores en dicho campo afirman que su significado es relativo al tiempo y al espacio. Aseguran que, tomadas literalmente, las definiciones abstractas/universalistas del Aprendizaje a través de la Aventura, sin contextualización local, pueden desorientar, ser inapropiadas o incluso peligrosas (Brookes, 1991, 2004; citado por Neill, 2006, sección What is Outoor Education?).

Sostienen, además, que las definiciones pueden y deben evolucionar y transformarse a lo largo del tiempo, el espacio y la cultura. Una vez aclarado este punto y para ilustrar la diversidad de lo que se puede entender como Aprendizaje a través de la Aventura, se proponen algunas definiciones, organizadas en dos grandes áreas: psicosociales y ambientalistas.

Entre las psicosociales se encuentra la de The Outdoor Institute: el Aprendizaje a través de la Aventura es el uso de experiencias en la naturaleza para la educación y el desarrollo de la “persona integral” (2001, traducida por la autora). Fundamentadas sobre esta definición, se encuentran también las de Neill (2001, 2003, sección What is Outoor Education?, tabla 1) quien utiliza el término para todas las actividades educativas diseñadas con una filosofía de “crecimiento a través del reto” y que se realizan en ambientes naturales u otros ambientes novedosos, como vivir a bordo de un barco. Comúnmente implica pequeños grupos involucrados de manera activa en experiencias de aventura para su crecimiento personal bajo la guía de un instructor o líder.

Priest (1986, 1990) y Lund (2002) los principales promotores de las definiciones ambientalistas, hacen referencia a dos aspectos: primero a un método de aprendizaje experiencial con el uso de todos los sentidos, que se lleva a cabo principal, pero no únicamente por medio de la exposición a la naturaleza; segundo, a que el énfasis en el aprendizaje concierne primordialmente a las relaciones entre las personas, la sociedad y los recursos naturales.

Por otro lado, Neill (2006, sección What is Outdoor Education?) también presenta el Aprendizaje a través de la Aventura como un fenómeno internacional de aprendizaje experiencial que involucra a las personas en actividades de aventura para contribuir al bienestar de los individuos, las comunidades y el medio ambiente. Considerando que “cualquier teoría, sistema o modelo que busca el crecimiento es desarrollo humano” y por lo tanto cualquier actividad educativa que busque el “desarrollo de la persona integral”, “el crecimiento a través del reto” y la “aventura para el crecimiento personal” de los miembros de un grupo también lo es; desde el punto de vista de la autora, existen varios aspectos en que el Aprendizaje a través de la Aventura y el Desarrollo Humano convergen explícitamente. El Aprendizaje a través de la Aventura considera que el “énfasis en el aprendizaje concierne primordialmente a las relaciones entre las personas, la sociedad y los recursos naturales” y el Desarrollo Humano se entiende como ”una filosofía del hombre, de la sociedad y de las relaciones interpersonales que pone énfasis en la vida, en la salud y en la autodeterminación”.

El Aprendizaje a través de la Aventura busca diseñar actividades para contribuir al bienestar de los individuos, las comunidades y el medio ambiente y el Desarrollo Humano busca la promoción de la salud, entendiéndola como “la satisfacción armónica e integral de las necesidades de todos” (Lafarga, 2004).

Todas las referencias antes descritas, permiten que la autora considere que el Desarrollo Humano puede enriquecer enormemente al Aprendizaje a través de la Aventura, dándole una dimensión mucho más amplia y profunda respecto a sus objetivos y estilo de facilitación.

Al mismo tiempo, considera que el Aprendizaje a través de la Aventura puede enriquecer al Desarrollo Humano permitiéndole llegar a grupos a los que no ha llegado hasta el momento principalmente a los jóvenes y aquellos que requieran mas “actividad” que “conversación”, pero más importante aún, puede acompañarlo para trascender del ser humano en sí mismo, hacia el universo entero, buscando el equilibrio que integre al hombre, la salud, los recursos naturales y todo el entorno que le rodea.

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