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Segmentos psico corporales

Segmentos psico corporales

Marilenca Bailey

 

Nuestra naturaleza es fluir de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba con naturalidad y armonía, como otros seres vivos. Elegimos (muchas veces de manera inconsciente) bloquear este flujo natural por miedo, por temor a no cumplir con los requisitos para ser amados por los dueños y portadores del amor en nuestra infancia: nuestros padres.

Además del carácter principal y caracteres secundarios que tenemos, desarrollamos siete cortes horizontales en el cuerpo que están impregnados o inscritos en la coraza. Son siete “ligas” que impiden el total y libre flujo del amor de manera vertical.

Cada carácter acomoda estos cortes de diferente modo funcional.

Al trabajar una y otra vez con nuestros segmentos corporales, nos permitimos reconectar con esas creencias que imprime el amor condicional y humano: son creencias y sentimientos, patrones de conducta que ahora podemos ver con más claridad y compasión, para tratar de acompañar, y así desarrollar patrones más actualizados de comportamiento que se asemejen más a lo que somos aquí y ahora.

“Apretar” los segmentos y no permitir el flujo pleno de la energía y la consciencia, fue adaptativo, creativo y saludable cuando se hizo. Hoy sabemos que nuestros padres no son los únicos portadores de amor, hoy sabemos que el precio de la traición es muy caro, que comprado el amor no nutre.

Hoy podemos confiar más en el fluir de la vida a través nuestro, y sabemos que formamos parte de un gran plan divino. Nuestro cuerpo también lo va sabiendo en su memoria celular, en su propia experiencia.

Se trabaja de arriba hacia abajo para trabajar desde lo menos hasta lo más edípico o genital. Comenzamos con el segmento ocular de la nuca, o de la cabeza, reviviendo etapas muy tempranas e intrauterinas.

Luego el oral en donde hallaremos placer, rabia, acercamiento/alejamiento, destete, etc. recuerdos de la relación objetal materna. En el siguiente segmento cervical conectamos emociones y pensamiento, trabajando con el filtro de los flujos emocionales que es la garganta, lo callado a veces también para nosotros mismos. Aquí están muchas cosas que no aceptamos, lo que debemos y queremos controlar, el oído.

Es un trabajo fundamental para el narcisismo.

El segmento siguiente del pecho nos lleva al centro de la ambivalencia afectiva: odio/amor- miedo. Dar, recibir, retener, generosidad: pecho, brazos y corazón. El segmento del diafragma se conecta mucho con la respiración. E

s la sede de la ansiedad, de la angustia. Al liberar este segmento podemos ser un poco más genitales en el carácter. Pueden existir síntomas de: olvido de cosas importantes, autolesiones, pérdida de llaves, dinero, actos fallidos, depresión ansiosa, sabotajes.

Estamos trabajando mucho el masoquismo, lo detenido. La psicopatía: lo controlado. Las emociones bajas suben al corazón, y brazos y se expresan si pasan, las emociones altas bajan. Muchos asuntos proyectivos, transferenciales suceden ahora.

El sexto segmento es el de la cintura, la zona del abdomen que es la parte más desprotegida del cuerpo, y el séptimo el de la pelvis en donde podrán venir varias sensaciones placenteras, de miedo y de rabia, recuerdos sexuales de todo tipo.

En la medida que estos segmentos se trabajen, “aprietan” menos y permiten un mayor flujo energético de vida, amor, belleza y paz en nuestra vida ahora. Cuanto más trabajemos y suavicemos los segmentos, mejor relación tendrán entre ellos, como hermosamente lo muestra Escher.

Cuanto más libres estamos y más podemos fluir dentro de nuestros segmentos, mejor puede brillar nuestra espiritualidad dentro de este cuerpo que somos. En la vivencia relacional se sentirá más libertad y pertenencia, a sí como apertura y honestidad, si el proceso es mutuo.

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