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Agricultura familiar y nutrición: el trabajo en grupo para el desarrollo humano

Agricultura familiar y nutrición: el trabajo en grupo para el desarrollo humano

Neyfi Aracelly Can

Existen diversas definiciones de Desarrollo Humano (DH). La psicología se centra en describir cómo el ser humano conquista su individualidad, a través de su propia historia, para luego proyectarla sobre su entorno material y humano. La psicología evolutiva pretende explicar y predecir el desarrollo de las personas considerando las múltiples diversidades, mientras que otras ramas amplían el foco al contexto familiar, grupal, organizacional y comunitario, para una comprensión más amplia y acabada del Desarrollo Humano. (Papalia, 2001)

El Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) incluye, en los índices de DH, aspectos sociológicos, económicos, políticos y culturales. Amartya Sen propone sumar el enfoque de las capacidades y los valores, así como la libertad positiva que permite al individuo disponer de varias opciones: una vida más larga, eludir enfermedades evitables y tener acceso a los conocimientos para lograr la vida que uno ha elegido. A partir de este enfoque, la persona se sitúa en el centro del escenario porque cada ser humano nace con capacidades en potencia. Sin embargo, su desenvolvimiento está influenciado por las características del contexto. De ahí que el propósito del desarrollo también sea crear una atmosfera para ampliar capacidades y extenderse a las generaciones presentes y futuras. Esto indujo a la psicología a ampliar su discurso para promover la resiliencia y el desarrollo psicosocial.

Así, la psicología social replantea los paradigmas positivistas, que atomizan o fragmentan, para volver la mirada al Holos, al saber popular, a lo cotidiano, a las relaciones horizontales y a las necesidades sentidas, así como la toma de decisiones compartidas donde el facilitador es un agente que promueve el cambio y también es transformado. (Montero; 1994). Por todo lo anterior, el quehacer del psicólogo social se trasladó a las comunidades. La intervención psicosocial es un proceso que involucra etapas, con criterios de desarrollo y evaluación; se puede entender como un sistema o modelo que combina distintos niveles de acción abarcando al sujeto y a la comunidad. Es un proceso integrador de la comunidad, de sus condiciones, de sus estilos de vida, de sus creencias y valores, de sus redes sociales y organizacionales. Pone especial atención a los casos, a las historias de vida. (Krause, Jaramillo y Martínez, 1998).

Este ensayo se basa en las experiencias de colaboración con la Fundación Haciendas del Mundo Maya A.C (FHMM) y el Fideicomiso para Instituciones Relacionadas con la Agricultura (FIRA), con el grupo de 14 productoras del proyecto de Agricultura Familiar y Nutrición en la localidad de Xcanchacán, Tecoh, Yucatán. Los objetivos son: implementar huertos de traspatio y monitoreo de la nutrición, facilitar el acceso a alimentos frescos vegetales y animales que satisfagan algunas de las necesidades nutrimentales, y fortalecer los conocimientos para una dieta equilibrada y diversa en mujeres embarazadas, lactantes y niños menores de cinco años con alguna situación de malnutrición (como sobrepeso, obesidad o desnutrición). El proyecto se enmarca dentro la cruzada mundial contra el hambre, derivada de los Objetivos del Milenio para el desarrollo humano y propuesta por la Organización de las Naciones Unidas.

La agricultura familiar tiene tres tipologías:

  • Subsistencia: la producción de alimentos en la unidad familiar se utiliza para su propio consumo. Por la falta de factores de producción, los miembros de la familia se ven obligados a realizar trabajos asalariados en actividades agrícolas y no agrícolas, fuera de su unidad productiva, para satisfacer las necesidades básicas alimentarias y no alimentarias de las familias.
  • Transición: una parte de la producción de la unidad familiar se utiliza para satisfacer el consumo de alimentos. Otra parte se destina a los mercados. En esta categoría el porcentaje destinado a la venta oscila entre 20-30%, el rol como agricultor es más inestable y existe una dependencia de apoyos y programas para su sostenibilidad.
  • Consolidada: las unidades de producción con un mayor grado de especialización en las actividades agrícolas, con acceso a tierras y capital, donde claramente se puede colocar un énfasis en el aumento de la competitividad. (Food and Agriculture Organization, FAO)

La meta es pasar de la agricultura de subsistencia o auto-consumo a una producción especializada. La metodología que adopta la FHMM es centrada en la persona y la Investigación Acción Participativa. Como se observa, se incide en el desarrollo personal/colectivo, puesto que los grupos brindan una excelente oportunidad para mejorar las habilidades de comunicación, recursividad y liderazgo positivo, lo que facilita la organización comunitaria para la gestión.

El grupo de Agricultura Familiar y Nutrición está formado por 14 mujeres con edades que oscilan entre los 18 y 45 años, herederas de la cultura maya, con un nivel promedio de estudios de primaria y que viven una situación de mala nutrición. Tienen acceso a un terreno para cultivar y cuentan con ingresos correspondientes al salario mínimo de la zona sureste. Tres de las integrantes tienen familias monoparentales. El número máximo de hijos es cuatro y el mínimo es uno.

El proyecto inició en diciembre de 2013 con reuniones para conocer la situación de acceso al agua y derecho a la tierra de las candidatas a beneficiarias. Al principio acudieron 80 mujeres, de las cuales 20 mostraron interés por participar en las actividades de organización. La capacitación técnica inicio en el mes de mayo 2014, pero en los primeros meses las productoras expresaban desconfianza y escepticismo, en parte debido a experiencias en los proyectos clásicos que promueven el paternalismo y solo brindan un acompañamiento esporádico a las beneficiarias. En la primera etapa se sentaron los acuerdos para convivir en el grupo y las integrantes eligieron de manera democrática a su comité: representante, tesorera y secretaria. Se revisaron los compromisos de la FHMM y de las productoras por medio de un convenio de adhesión al proyecto social.

El equipo de facilitación utilizaba en las reuniones las preguntas generadoras (Lipman; 2004) así como actividades lúdicas; se realizaban visitas domiciliarias y durante la capacitación técnica se acompañaba las sesiones. Sin embargo, durante ese lapso desertaron seis productoras.

Llamó la atención que cuatro mujeres expresaron que dejaban el proyecto por problemas familiares como la separación con su pareja, el cambio de residencia y violencia con las cuñadas, pues en un mismo terreno cohabitaban hasta tres familias. En cuanto a la organización del grupo se observó una buena integración. Las participantes expresaron que les agradaba reunirse pues olvidaban sus problemas personales; la convivencia les permitía reírse y cambiar su estado de ánimo, además de poder dar sus puntos de vista y compartir sus saberes en cuanto al trabajo con la tierra.

Estos comentarios permiten darnos cuenta que es valioso promover el desarrollo de habilidades y capacidades a nivel personal; centrarnos en las riquezas, aprovechar la colaboración natural entre mujeres, reconocer el papel que tienen ellas en la trasmisión de la cultura; generar un espacio para celebrar tal como se hace al momento de la cosecha y promover la reflexión de la interconexión con lo sagrado de las semillas, la tierra, el trabajo, la maternidad, la alimentación y el goce de vivir (Pinkola Estés, 1998). Probablemente estas actividades llevan al camino de la consciencia de unidad que nos permita alcanzar las metas cuantitativas y cualitativas, reflejadas en una vida digna.

Para lograr el desarrollo humano en las localidades donde incide FHMM los retos son enormes, pero creo en que es posible transformarnos a partir de las experiencias. Como seres humanos tenemos la habilidad para ser empáticos, tenemos la capacidad de darnos cuenta que es posible ejercer la libertad positiva para un buen vivir en nuestras familias y comunidades, e incluso la apertura para incorporar las múltiples soluciones para llegar al buen vivir.

 

Bibliografía

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
Krause, M., Jaramillo, A. & Martínez, L. (1998).Intervenciones Psicológico Comunitarias en Santiago de Chile. Santiago, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Lipman, M. (2004). Natasha: aprender a pensar con Vygotsky. Una teoría narrada enclave ficción. Gedisa. Barcelona.
Manual de metodología y participación. Antología de diez años de experiencia comunitaria. (2012). Fundación Haciendas del Mundo Maya. Mérida Yucatán
Montero, M. (1993). Fundamentos teóricos de la Psicología Social Comunitaria en Latinoamérica. Santiago, PROEFA.
Papalia, Diana E. (2001) Desarrollo humano. México. McGraw Interamericana, Ed. 8.
Pinkola Estés, C (1998). Mujeres que corren con los lobos. Ediciones B; España

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