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El cuerpo vivo: movimiento consciente y contacto
Debora Prano

El cuerpo vivo: movimiento consciente y contacto

Marilenca Bailey Jáuregui

El movimiento es vida. Sin movimiento la vida es impensable, Moshe Feldenkrais

¿Qué es moverse?

Los beneficios de movernos, celebrarlo y hacer ejercicio son innumerables y comprobados para la salud en general y para la salud emocional (stress), Clínica Mayo (2025), Amaral Sofia (2026).  Sin embargo, cuando hablo de movimiento, no me refiero al movimiento físico aislado que a veces promueven gimnasios y deportes con énfasis en rendimiento y resultados estéticos y de desempeño. Hablo de movimiento consciente (MC*) que implica mover al cuerpomente* con precisión y con consciencia de los sistemas que lo permiten: es sonar, sentir y observar fenomenológicamente lo que nos sucede MIENTRAS lo hacemos, abriéndonos a la experiencia de ESTAR SIENDO DENTRO DEL MOVIMIENTO. Descubrimos que un movimiento es la suma de muchos micromovimientos*  y macro movimientos que apoyan esa acción. La acción puede  ser movimiento con inteligencia. El mundo está lleno de movimiento no consciente y acción ciega. Lo que se necesita es movimiento consciente, osea acción inteligente.

Entendemos a la consciencia como a un contenedor de contenidos en donde todo se espejea y muestra. La consciencia no es un contenido. El movimiento consciente promueve la consciencia, que tiene un lenguaje primario, preverbal y común a todos. Este movimiento nos  abre al contacto y al awareness* (el darse cuenta).

Los conceptos con * tienen una explicación al final del artículo.

El movimiento es un espejo si detenemos el ritmo y escuchamos, ya que nos da información de lo que somos/necesitamos/evitamos hoy. Un hábito persé, que no sabemos qué necesidad satisface solamente se puede hacer desde el deber ser o costumbre, y ayuda poco en  términos  de  consciencia, aunque sea buen habito. ¿Que nos pasaría si ponemos atención y salimos del robotismo de usar al cuerpo para objetivos solo de sobrevivencia y de resultados en el afuera? El MC propositivo transforma al ejercicio en autodescubrimiento, por eso no siempre es placentero, aunque a veces lo es. El movimiento muchas veces es restringido, y no nos movemos en las 7 direcciones  o puntos  cardinales (arriba, abajo, derecha, izquierda, adelante, atrás y adentro), sino que usamos alguna dirección mucho más que otras limitando la perspectiva. Usamos la sagitalidad (adelante/atrás/), la horizontalidad (derecha/izquierda) o la verticalidad (arriba/abajo), más que las otras dos, y pocas veces entramos al adentro: a nosotros y a nuestro corazón sintiente en este momento. El  adentro  se fortalece  con la  quietud observante.

El cuerpo físico es un portal de entrada al espíritu que se expresa a su vez a través del cuerpo. No movernos o hacerlo compulsivamente reprime la expresión del espíritu. El movimiento en el cuerpo sucede en tres/cuatro direcciones cuando están presentes el apoyo y el soporte: así el movimiento es posible. La movilidad por lo tanto despierta nuevos caminos para que surja la estabilidad. La alineación viene de los huesos y el movimiento viene de los músculos. Cuando los huesos se reconocen a sí mismos, emerge la alineación, cuando no lo hacen los músculos compensan. La debilidad, inflexibilidad y falta de coordinación muchas veces no son debido a problemas musculares estructurales, sino que están causados por la falta de proceso. Casi todas las personas que tienen problemas de movilidad y estabilidad tienen temas en los patrones de movimiento de desarrollo temprano como base de cualquier problema para poder obtener nueva experiencia, Wallin David (2007). Una nueva experiencia puede ser posible cuando hay balance dentro de nosotros mismos y tenemos la capacidad de interactuar con otros y nuestro medio ambiente desde un lugar mucho más arraigado, Bailey (2015). El balance dinámico es la habilidad de mantener el centro gravitacional del cuerpo estable, al mismo tiempo que estar haciendo otros movimientos y posturas, @dancedoctoronline (2026). Al movernos ocupamos “el espacio  vacío” en donde  hace un minuto no estábamos, sintiendo  el  cuerpo energético con más naturalidad, y dejamos el espacio en donde estábamos “vacío”.  Nos  hacemos más  conscientes  del campo  electromagnético o  aura que  somos/tenemos, Brennan Barbara (1988).

Para el que mira sin ver la tierra es tierra nomas, Atahualpa Yupanqui.

La estabilidad emerge de la movilidad. Encontrar el famoso Flow consciente o flujo en el movimiento es posible si trabajamos lento primero. La lentitud propositiva es una herramienta y no una limitación. El MC es el lubricante natural de las articulaciones que unen las partes de las que estamos hechos, y lubrica la fascia  sintiente que nos envuelve y sostiene. La estabilidad es lo que el cerebro usa para decidir si un movimiento es seguro. Si el cerebro no se siente seguro limitará el rango, se tensionará o creara dolor para frenar. Por eso solo mover a veces empeora los síntomas, Jaime Buhigas (2018). La estabilidad interna que requerimos no solo está en el core o centro, sino que implica la visión, el oído interno, equilibrio etc. e incluye a la conciencia corporal amplia, usando la propiocepción que nos dice dónde estamos en el espacio y como. Muchas veces la tensión no es un tema de flexibilidad sino una estrategia de seguridad. La agilidad o flexibilidad, es la habilidad de mover o pensar rápido, fácilmente y con buen control para cambiar la dirección en la que vamos o adaptarnos a otros pensamientos, cuando las circunstancias cambian. Aprendemos a  distinguir la  sensación  de pesadez y  de ligereza en nuestro movimiento, sin predilecciones. Al  principio nuestros movimientos  son  guiados por la personalidad, lo  conocido, histórico, social, etc.,  y poco a poco  el movimiento  se  irá volviendo  el  lenguaje  del  espíritu  que   también  somos.  La idea  es  convertir al movimiento  en una práctica  durante el día y  conscientizarlo,  en  vez  de  solo movernos  en una hora  especifica de  workout o  entrenamiento. La repetición  le  da al  SN oportunidades para practicar sin  sobrecargar.

Trabajar todo esto, cambia y profundiza la manera en que nuestro cuerpo se mueve, y por lo tanto la manera en la que vivimos la vida. Por ejemplo, movimientos simples y lentos con ojos cerrados, nos dan la sensación de mayor consciencia y control y  a veces  descontrol espacial. La experiencia personal es la autoridad y la guía. Muchas veces el dolor aparece donde no hay espacio en el cuerpo: hay contracción crónica. Abrimos espacio para expresar el dolor/miedo/rabia, y este espacio queda libre para habitarlo con algo más actualizado. El dolor no es el maestro: la atención al dolor lo es. Es lo que aprendemos/contactamos a través del dolor sintiendo seguridad integral lo que puede ser la medicina, no el dolor per se: el dolor sin atención solo duele y no necesariamente mejora o sana, tendiendo a empeorar.

The cure of the pain is in the pain, Rumi

En MC al promover el contacto y el movimiento, podemos estirar, alargar y crear espacio articular y emocional. Estirar es alargar las fibras musculares y su fascia. Una sensación de liga. Es una sensación localizada, un rango que se amplía, pero no necesariamente nos hace más ligeros. No nos da catarsis emocional ni energética necesariamente y puede convertirse en un exceso, lo cual nos habla de des contacto. Cuando alargamos activamos desde el centro como elongación activa: el cuerpo crece en direcciones opuestas, y la columna se organiza. Puede implicar liberación y toma de consciencia, ya que implica expansión/contracción energética, o puede ser mover y mover sin auto observación. Crear espacio articular es descomprimir lo que estaba contraído crónicamente, a veces causando dolor. Ahí́ aparece la ligereza real si hay contacto emocional y se expresa. Estas tres fases del MC, como otras, trabajan juntas creando expresión y consciencia verdaderas: solo estirar crea pesadez o  desestabiliza, pero es indispensable. Alargar nos organiza y sabemos nuestro rango o posibilidad. Al crear espacio, fluimos en la expresión. Es una danza profundizada por el sonido. Son imágenes anatómicas internas con las que familiarizarnos para comprendernos. Nuestra capacidad se expande a través de exponernos hacia cosas que existen y que se puedan tolerar, regresando a la seguridad/comodidad. Es importante entender que muchas veces eso se logra en la invitación y no en el empujar, sino en un lugar intermedio: experiencias pequeñas repetitivas, que trabajan el sistema suficientemente sin sobrecargarlo, que es lo que estamos buscando. Lo que llamamos síntomas son las construcciones adaptativas de nuestro cuerpomente que poco a poco se convertirán en identidad y en personalidad.  Estos se trabajan con una capacidad que realmente construye no forzándonos a hacer algo muy difícil antes de estar listos, o de quedarnos tan protegidos que nada nuevo pueda suceder. Gradual e intencionalmente expandimos lo que nuestro SN* puede tolerar para no entrar en evitación o en modo de sobrevivencia. Es como si fuera un entrenamiento físico, pero para el SN autónomo: no construimos fuerza levantando el peso más pesado el primer día, sino con exposición progresiva, recuperación y repetición, que es lo que alguna vez se veía imposible. Fuerza y flexibilidad hay que trabajarlos juntos, no separados como en el gimnasio, @somiainternational (2026), Zinker Joseph (1978). En el MC vemos al cuerpo como un territorio y un ecosistema viviente, desde la visión de la PHC*, Bertherat Thérése (1972).

 

Lori Mehta

Lori Mehta

Es importante comprender que lo que movemos al movernos no solo es el cuerpo sino el alma que habita dentro. El alma/espiritu se comunica y transmite su presencia a través del cuerpo. Por eso sería un error muy importante en MC definir o imponer como debería moverse o no alguien. Lo que llamamos sabiduría organísmica Rogers Carl (2012) aprende a expresarse al principio con timidez: es lo que Tere Puig (2013) llama la inteligencia del cuerpo que descubre. Nuestra cultura, o parte de ella, nos dice que el descanso o el detenerse debe ser un premio ganado, no una necesidad biológica de canasta básica: esta sabiduría necesita descanso y digestión. Según el APA (2026) hay siete tipos de descanso: físico, mental, emocional, social, sensorial, creativo y espiritual, @apa_org (2026). En la quietud implícita  en el  movimiento, podemos trabajarlos de manera integral y propositiva, arraigando el derecho/hábito de hacerlo.

Bonnie Bainbridge Cohen (2018) se pregunta que es lo que permite el movimiento en el cuerpo, y señala que no solo nos movemos en las dimensiones o direcciones arriba señaladas, sino que nos movemos en espiral expansivo también. Este formato espiral de movimiento permite distribuirnos a través del cuerpo en muchas direcciones al mismo tiempo. Cuando permitimos que el formato de espiral se comunique, el movimiento se siente más coordinado y útil. Tenemos balance, movilidad y adaptabilidad. Nos organizamos en el espacio con más comodidad, facilidad y placer.  Adquirimos mayor perspectiva. La mayor parte de gente ha aprendido que el movimiento sucede al hacerlo con voluntad, esfuerzo, etc. En MC la invitación es a ponernos disponibles al movimiento que ya está sucediendo en nosotros, para que el movimiento se dé, y así nos actualizamos y reorganizamos. El movimiento que permitimos es relacional con nosotros mismos: nos relacionamos con nuestra gravedad, apoyo, sensación, sentimiento, circunstancia, etc., permitiendo que la vida fluya a través de nosotros, o no.

El propósito del conocimiento es la acción, no el conocimiento, Aristóteles.

En PHC el cuerpomente es el actor principal que alberga toda la obra. En la búsqueda de sanación integral el cuerpo es el lugar en donde ésta sucede, así como donde enferma. A veces el cambio profundo emerge de movernos diferente después de mucha consciencia de movernos reactiva y aprendidamente.

Hay muchos niveles de movimiento y uno de ellos es permitir que la luz pase a través de nuestro cuerpo, ya que la expresión de Dios es movimiento puro, Hübl Thomas.

Hay muchos motivos por los que lastimamos el movimiento y la expresión creativa de lo que somos: uno de ellos es el siismo: el imperativo de que tenemos que incluir todo o a  todos y decir si a todo y que es malo o somos malos  o muy  conservadores si decimos que no, o que no todavía. El stress no  es  solo  falta  de organización, sino oralidad y  gula: tenemos  57  ventanas abiertas  en  nuestra  computadora interna y la  atención  divaga, sentimos  culpa por no  avanzar,  posponemos,  dejamos  abierto todo para  mañana, etc. Tenemos  que  decir  que no, o no  todavía. El  stress crónico  es una enfermedad de  falta  de límites  con  omnipotencia entre otras  cosas.

Con el cuerpo en movimiento sentimos y nos damos cuenta de nuestros límites y como ponerlos y sostenerlos afuera sin cuota. Construimos la confianza y el poder de decir no sin molestia ni agresión. Decir no como derecho que forma parte de nuestra identidad. La gravedad nos permite entrar en contacto con nuestra materia y desde ahí podemos movernos y salir al espacio a comunicarlo. No reproducimos el movimiento robótico y preestablecido que no nos aporta consciencia. Al recobrar la libertad de movimiento, recobramos la libertad del sí y del no, pudiendo aprender a comunicarlos y sostenerlos, Fromm (2018). La violencia es generalmente “los nos” reprimidos por mucho  tiempo, que salen  impulsiva y catárticamente, lastimando(nos).

Bertrand Azra (2017), indica que aprendemos como es nuestro cuerpo en el cerebro: se llama cognición corporal en neurociencias, que es la cognición no consciente, percepción no consciente, interocepción, propiocepción, etc. Por eso al movernos y trabajar nuestras emociones, cambia nuestro cerebro. La postura cambia en el cuerpo y en el cerebro: nos vemos/sentimos/pensamos diferente. Interocepción es volver a escuchar a un cuerpo que quizá aprendió a no escucharse para sobrevivir. La interocepción es el sentido que nos permite percibir, integrar e interpretar las señales internas del cuerpo, como el ritmo cardíaco, la respiración, el hambre, la sed, la temperatura o la necesidad de ir al baño. Es clave para la supervivencia y la regulación emocional. Las funciones interoceptivas hacen referencia a aquellos estímulos o sensaciones que provienen de los órganos internos del cuerpo humano, como las vísceras, y que nos dan información acerca de las mismas (por ejemplo, dolor de estómago). Cuando entrenamos la interocepción, la sensibilidad y visión internas permiten que se exprese la necesidad/sentimiento genuino por encima de la necesidad de cumplir con la demanda externa impuesta por imágenes sociales. La propiocepción es el sentido inconsciente que le permite al cerebro saber exactamente dónde está cada parte del cuerpo en el espacio y en qué movimiento se encuentra, sin necesidad de mirar. Funciona como el sistema de navegación y control del cuerpo. La propiocepción es el sentido de la posición de nuestro cuerpo y el control neuromuscular del movimiento. La interocepción y la propiocepción en contacto con los sentimientos en el MC se vuelven medicina.

Everything that is visible hides something that is invisible, René Magritte

Intentamos conectar con la tierra (arraigo) primero antes de salir al espacio y movernos, Bailey (2016). El contacto/apoyo va antes que el movimiento, Feldenkrais (1995), y poder ver lo que no hemos visto/sentido todavía. La espiritualidad consciente surge cuando disminuyen las interrupciones del contacto y aumenta nuestra capacidad de estar presentes en  quietud y movimiento. Estamos con lo que hay, dándonos conexión, profundidad y gozo.

El movimiento consciente no es fitness, no es cumplimiento, espectáculo, ni demostración, sino expresión viva, parte de la PHC: es sanación y promoción de la consciencia integral en donde vemos que el primer paso para gestionar un sentimiento o un tema de vida, es sentirlo/expresarlo/moverlo en un ámbito suficientemente seguro,  de manera  somática, además  de  racional y  emocionalmente.
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Feldenkrais (2002) señalo acerca del movimiento: “El aprendizaje debe ser lento y variado en esfuerzo hasta que nuestro esfuerzo dañino quede fuera: entonces ya no tendremos dificultad de actuar con fuerza y rapidez⁠”.

Speed is a byproduct of clarity in movement, not a prerequisite for it,⁠ @thefeldenkraismethod (2026).

Los movimientos o ejercicios isométricos son contracciones de un músculo o grupo de músculos donde la longitud del músculo y la articulación no cambian de posición de forma visible, como  hacer una plancha  abdominal, Schifferle  Mark (2020).  Los isométricos  clásicos  practican  una posición  fija  en una  dirección. Al utilizar  varias  direcciones utilizamos diferentes patrones de  activación  neural y de  control  motor, trabajando  la  fascia más  a  fondo: esa  es la invitación. Podemos  rotar y  fijar la postura, podemos  hacer  pequeños  círculos  en  esa postura alrededor  de la  articulación.  En el  isométrico clásico sostenemos  la postura y la  fuerza: la  invitación  en  MC es a  sostenerla, y  además hacer movimientos pequeños o  rotativos alrededor de la postura, manteniendo la  resistencia, la  coordinación, el  awareness, y el  control  en múltiples ángulos. Damos mucha  más  variabilidad al  cerebro. Este  trabajo practica la  fuerza y  el control motor simultáneamente para lograr movimientos más  adaptables y prácticos  en la  cotidianidad,  trabajando musculo y articulación juntos, con  sonido. Al “exprimir” más al musculo al tendón y a la articulación, es posible  que haya mucho más  contacto  emocional.

 

Beth Cnklin

Beth Cnklin

Entiendo al cuerpo como la casa de la experiencia y del espíritu: cuando hablo de MC me refiero tanto al movimiento como a la quietud propositivas. No me refiero al movimiento sin pausa o por compulsión. A partir del movimiento y de la quietud, encontramos un ritmo cambiante para hacerlo con rapidez y lentitud, y vamos creando/arraigando un lugar de seguridad interior, aunque sea muy pequeño. Con esta experiencia nos abrimos hacia otro espacio, abriéndonos a matices nuevos y conocidos. Esta actitud del buscador y del caminante se ejecuta con entusiasmo mesurado, con compasión, paciencia y curiosidad. Respetuosamente quisiéramos apropiarnos de “lo otro” sin destituirlo, para encontrar renovación y ampliación de nuestra conciencia creando espacio para lo nuevo. Nos transformamos. La vergüenza de lo propio o la fobia de lo externo se pueden ir reemplazando poco a poco por la curiosidad que suavemente aminora nuestros apegos. Encontramos una disposición hacia lo diferente y hacia lo nuevo que quisiéramos tener con nosotros mismos para poder aplicarlo y  trabajarlo con los pacientes, Frank Ruella (2022). Consciencia y acción están en relación transformativa. No solo es caminar o movernos por el espacio: nos exploramos en el espacio, más que hacer un movimiento especifico o sostener la quietud como comando de la voluntad. Lo hacemos como auto investigación y curiosidad a través de todo el organismo físico y energético que somos. A veces en el movimiento y la quietud, vamos construyendo nuestra identidad a partir de la unión de piezas, es decir, a partir de la unión de lo previamente inconexo. Es con-mover. El cuerpomente descansa en quietud y se reinicia cuando ha tenido descanso pleno. Cuando esto se practica, se construye seguridad real. Solo quietud es pereza y enferma, así como enferma la sobre acción. Cuando vemos que alguien o algo no se está moviendo y está quieto, muchas veces asumimos que hay algún problema y entonces empujamos y forzamos, explicamos o tratamos con más fuerza. Sin embargo, no todas las puertas se abren a presión y de inmediato. A veces pensamos que esperar demasiado es un problema, pero en realidad el problema es movernos demasiado rápido en una dirección que primero necesitaba silencio y quietud y aplicamos el voluntarismo (imponer nuestra voluntad), Pierrakos Eva (2021). No comprendemos que lo que está atrasado no siempre está bloqueado, sino que podría estar acumulando fuerza para moverse: se está gestando. Si lo empujamos o jalamos no vemos la importancia de lo que esa pausa estaba tratando de proteger; la impaciencia siempre desarraiga, Dychtwald (1977).

A veces nombramos lo que sentimos, sabemos, leemos, vamos a terapia etc. pero algo no está bien…. Algo no se ha asimilado, o arraigado aun… No hace falta conocimiento, sino integración, tiempo, acomodación. Silencio. Digestión. Metabolización. Esta parte de la comprensión de la sanación no es suficientemente respetada ni conocida, y vamos a la compulsión de querer resultados más rápidos… La quietud, la calma, el silencio, los “no estímulos”, son sustanciales como parte del movimiento hacia la integración de mayor comprensión integral de nuestro presente, Bariel (2010), Thich Nhat Hanh (2021).

El Wu wei, el no actuar, nos lleva a la unión con el Tao, Borel.

Roth Gabrielle (1989) trabaja con 5 movimientos básicos: fluidez, staccato, caos, lirico y quietud y describe a este último no como sedentarismo, sino como presencia vibrante. La quietud es fundamental para el movimiento, como lo son los silencios entre notas para la música. Al practicar MC nos damos cuenta de que somos seres sintientes y movientes, y que es muy importante ser seres expresantes también, si estamos en un ambiente seguro. Sin embargo, el espacio seguro no es un lugar o algo afuera, sino una habilidad que vamos aprendiendo con alguien en corregulación, despacio, y después es una habilidad propia. La regulación y la corregulación no se pueden fingir.  En la corregulación las  neuronas  espejo  se ponen  en  sincronía, y  rompen la  sensación  de  separación, permitiendo que  sintamos seguridad a partir  de  sentir  empatía, Rodrigez Ana (2020). No es un espacio/tiempo que alguien nos da, sino algo que aprendemos a generar en presencia y con apoyo de alguien, para luego volverlo nuestro. La seguridad es un tema somático y emocional, y no tiene que ver con la sola voluntad de sentirnos seguros. La regulación emocional y somática no es controlarnos todo el tiempo, sino abrir el espacio para ser, sentir y observar sin prisa ni juicio. No es otra herramienta para regañarnos por lo desregulados que estamos. Es poder recalibrarnos y sentir vs. reprimir o pasar rápido por la sensación/sentimiento para que se pase, y entonces sin ello ya estar bien. Se incluye lo que hay vs. rechazar lo incomodo.

La regulación no debería convertirse en una herramienta para que una persona tolere condiciones que vulneran sus límites, ni justificación para más opresión medioambiental. Regular no es aprender a soportar/aguantar más. No es promover el carácter masoquista “aguantador”. Cuando se habla de ampliar la ventana de tolerancia, no es aguantar más, sino tener más consciencia y capacidad para percibir y responder con flexibilidad. Regularse a veces es poner límites, decir basta, terminar una situación, etc. no solo es estar tranquilo, sino cargarnos de energía y actuar. Estando regulados podemos transformar con más prontitud nuestras situaciones de vida. La regulación es una invitación amorosa con nosotros mismos en diversos momentos del día.

To know when to pause is also wisdom, Lao Tzu.

Boyesen Gerda (1990) nos recuerda que en sanación creemos erróneamente que podemos acelerar el ritmo: el cuerpo no responde a la presión, sino a la seguridad, indica. El timing o ritmo de la sesión, del proceso, de la persona son centrales. La regulación se va mostrando cuando el SN se siente empatizado, no administrado. El cuerpo sabe cuándo está listo.

Al capitalismo no le gusta el silencio ni la pausa, Byung-Chul Han.

La tensegridad, concepto creado por el arquitecto Fuller, une la integridad y la tensión, es decir, que existe un estado de tensión continua y compresión discontinua que hace que una estructura sea estable en todas direcciones. Este equilibrio perfecto permite estabilidad y flexibilidad al mismo tiempo en el cuerpo: los huesos son los componentes rígidos, pero no están apoyados unos sobre otro, como ladrillos, sino que están estabilizados por los componentes tensionales, ligamentos músculos y, sobre todo la fascia. Ellos actúan como elásticos que mantienen las vértebras suspendidas. Para desarrollar una mirada de interconexión vemos y sentimos al cuerpo como una unidad funcional, no como partes. Al integrar cualquier fuerza que llegue a un punto ésta se distribuye instantáneamente por todo el sistema para protegerlo. Por ejemplo, una restricción en la planta del pie puede ser la causa oculta de un dolor en el hombro, o como una acción tensional interrumpida en la base, puede “tirar del cable” a través de las cadenas faciales, alternando la alineación global y propagando el dolor a zonas muy alejadas del origen. La postura es el reflejo de cómo está esa red, Schleip Robert (2022), Motro Rene (2003).  La postura no es anatomía solamente, sino que es un hábito y un aprendizaje de protección y expresión.

 

En Amor Arte

En Amor Arte

Rosen Marion (2003), nos recuerda como su trabajo abre las puertas de las emociones a partir de posturas, y como esto ayuda a sanar “el trance de la separación” y sus peligros. Subraya que, para conectar con el verdadero potencial, hay que entrar al cuerpo. Vamos miles de veces de la cabeza al cuerpo y al corazón, con profunda intencionalidad y valor, indica. The issues are in the tissues (los temas están en los tejidos), y si no procesamos lo que está en nuestro cuerpo, lo tensamos nuevamente y no desarrollamos nuestro potencial. Más de lo mismo.  Entrar y permanecer en el cuerpo uniéndonos con nuestras partes previamente separadas, es muy remunerador y nos da pertenencia e identidad, John Barnes (2022).

We belong to this body and to the Earth body, and to each other. And we cannot feel that when we’re dissociated and in fear, Tara Brach.

Al trabajar con el MC nos damos cuenta de que conectamos con sensaciones sentimientos y necesidades, percatándonos de qué queremos expresar, y a veces nos hace darnos cuenta de que nuestro autorrespeto es más importante que los sentimientos.  Se aclaran los valores. Nos damos cuenta de que el amor que nos permite estar y movernos no es enemigo de los conflictos, sino de los conflictos no resueltos y estos están en el cuerpo moviente. Nos damos cuenta de que solo podemos asumir y regular una emoción si nos permitimos sentirla: esto no quiere decir que tengamos que comunicarla a otros, a veces si. Al movernos conectamos con lo que no hemos sentido y con lo conocido. Es la sensación de la cual emerge el hacer contacto con el entorno y movimiento, Kepner James (2000).

El movimiento no puede ser una exigencia: moverse despacio ayuda mucho, Corpologia (2026). Thomas Hanna (1993, 2002) crea un sistema de movimientos e integración funcional que mejora la coordinación corporal, balance y rango de movimiento. La coordinación como la estabilidad de utilizar diversas partes corporales, y diferentes sentidos simultáneamente,

@dancedoctoronline (2026). Al ampliar nuestro awareness, (darnos cuenta) ganamos mayor consciencia de nuestros estados internos y nuestra habilidad de poder influenciarlos integralmente. Ese es uno de los propósitos del MC. Vamos sumando en la práctica la resistencia como la habilidad de mantenernos haciendo algo física o mentalmente por un periodo de tiempo, @dancedoctoronline (2026).  En la técnica Alexander, Craze  Richard (2007), se plantea detenernos a observar el espacio entre el impulso y la reacción para poder elegir la conducta/movimiento. En la terapia sacro craneal se aplica contacto suave manual para facilitar el movimiento de los tejidos y del líquido cefalorraquídeo que protege al cerebro y a la médula espinal, liberando el canal del SN* entre sacro y cráneo, devolviendo el Flow físico y energético,  Upledger  John (2006). Existe el llamado Movimiento Autentico que es el trabajo relacional de dos personas: una trabaja con ojos cerrados moviéndose espontáneamente, y la otra es testigo de esto. Fomenta la expresión y el trabajo emocional, Starks Mary Whitehouse, Janet Adler and Joan (1999).  Por otro lado, Campignion Philippe (2002) plantea desde su trabajo con cadenas musculares y articulares, que hay una biomecánica del comportamiento, y relaciona la estructura física y la postura con el comportamiento psicológico, marcando la unión entre cuerpo y mente  que colaboran en  este  lenguaje que  somos.  Sin embargo, para  que  toda la  cadena funcione, a  veces  tenemos  que  trabajar las partes  de la  misma, para  regresar al trabajo  integral  de  toda la  cadena: si  comenzamos con  la  cadena  completa, fortalecemos  el  desequilibrio  prexistente  en algún eslabón de la cadena que  hace  que toda la  cadena  falle: primero hay  que  trabajar  el  eslabón aisladamente. Por otro lado, la educación  del movimiento  somático    plantea eficientar  el  movimiento  remplazando patrones  ineficientes  por  otros más  eficientes y actualizados. Se intenta  crear  mayor  espacio para  que  se  permita la  sanación  (respuestas  re adaptativas  de los  tejidos) a partir de alineaciones posturales funcionales, Taylor Mark (2018). La postura le va dando forma a la manera en que el cuerpo envejece no solamente como nos  vemos, sino que cambia la manera en que nos movemos cargamos la tensión y respiramos.

Tu cuerpo no solamente es una colección de partes, sino que es un sistema interconectado, Ida Rolf.

Según Ida Rolf (1978), el cuerpo se adapta la gravedad, a la lastimadura, al estrés, al movimiento repetitivo, a la tensión emocional, y al estilo de vida sedentario, y aprende a compensar: algunos músculos se vuelven hipertónicos o sobre activos y otros se debilitan y se inhiben y son hipotónicos. El trabajo que hacemos con el cuerpo debe incluir a la cara y las expresiones faciales, ya que éstas no existen separadamente del cuerpo. La expresión personal es importante como el acto de mostrarnos en nuestro propio estilo de movimiento incorporando los elementos que tenemos/somos, @dancedoctoronline (2026). Los patrones de tensión en el pecho, en el diafragma, en el cuello, mandíbula, postura, etc. Influyen muchísimo en el balance facial y general, en su tensión muscular y en los patrones de movimiento. La postura, la respiración, la fascia, el movimiento y el SN y emocional están interconectados. La visión puramente anatómica y no somática los separa y enferma, pero sobre todo no los entiende, no los puede comprender ni sanar.

No es la mente la que se encoleriza y el cuerpo el que golpea; es el individuo quien se expresa, A. Lowen

Al movernos con más libertad podemos practicar formas de vinculación más sana y desarrollar espacios seguros para nosotros mismos. Podemos salir al mundo con cierta seguridad después de haber internalizado algunas experiencias seguras en terapia y con otras personas: lo practicamos. Podemos establecer ese centro personal desde donde relacionarnos con nosotros y con el mundo con realismo, poque la vida es impredecible. Ayuda nutrirnos, celebrarnos, escucharnos y guiarnos. Esa habilidad de ubicar y sostener el centro se llama centramiento, Bailey (2025). El cuerpo moviente entonces como el territorio para, el territorio desde, el territorio en…. un territorio por descubrir.

 

Sofalca Raluca

Sofalca Raluca

Si queremos romper un patrón de respuesta limitante hoy, como no lo podemos cambiar desde el mismo lugar que se creó, hay que poder hacer algo diferente, que no sea lo que hicimos. El patrón es la respuesta típica a una situación, no es el problema. La pregunta ahora es, como creo otra respuesta que complementa/deja atrás al patrón. Por eso el espacio/tiempo a experimentar con MC es fundamental. Quedarnos en quietud a sentir es indispensable, y no responder a la alarma que demanda movimiento compulsivo y “que nos salva”. Ir, venir, hacer, explicar, llamar, solucionar, generalmente eso ya lo hacemos. Aprendemos a quedarnos sintiendo lo que hay. ¿Qué capacidad/organización necesitamos desarrollar para que el patrón típico de respuesta ya no sea tan necesario? Desarrollamos una fisiología/psicología de la seguridad. Sostenemos lo que sentimos y así crecemos aprendiendo a soltarlo después. Para fortalecer al cuerpo hay que moverlo, para calmar la mente hay que aquietarla. Ese equilibrio nos da regulación.

En la búsqueda del MC, no se trata de ser más tiernos o dulces, sino de encontrar un equilibrio que se mueve: poder sostener la firmeza sin dureza, poder cuidar sin dejar de poner límites, o poder estar con otras personas sin perdernos a nosotros, estar dentro y estar fuera, etc.

Como haces cualquier cosa, haces todo, Dicho Zen.

Los micromovimientos* continuados son parte del centramiento, Bailey (2025), y son movimientos que se hacen con la cabeza de manera imperceptible, trabajando la rotación cervical en cinco dimensiones. Desde fuera la persona es vista como quieta y no se ve que está moviendo la cabeza. Estos micromovimientos tienden a calmar el SN, hacernos centrar suavemente en el cuerpo y en los sentimientos, dándonos una mucha mayor amplificación del rango respiratorio y tranquilización general, además de ayudarnos a entrar en contacto con dimensiones más profundas. Son acompañados del trabajo con el ombligo que se abre y cierra, del sonido y del respaldo.  Son parte del MC al trabajar la quietud. Los micromovimientos no continuos, con movimiento y quietud, promueven el rango de movimiento sobre todo cuando hay dolor o tensión en la zona. Crean espacio. Harán que el trabajo fisioterapéutico sea más profundo, y aunque parece que es muy lento, sana más pronto, pero requiere paciencia y continuidad. Se pueden aplicar en todo el cuerpo. Si al rango lo estiramos y exigimos, la zona se tensa más y contrae entrando en alerta y es más difícil tener acceso al sentimiento. El rango se irá ampliando de manera natural si trabajamos en un rango muy chico de movimiento deteniéndonos en la quietud y esperando.  Es cambio en el ritmo. Sucede la autorregulación del tejido: se exhala y se espera, esto es medicina. Estos micromovimientos no continuos son transitorios y en quietud. Promueven, la sanación de ciertas

áreas de manera no contundente, sino de manera progresiva y sostenida. La idea es encontrar un mínimo de rango de un movimiento por ejemplo con la muñeca, entendiendo que todo el rango de movimiento no lo vamos a utilizar, solamente un rango de movimiento de 1-2 cms al hacerlo. Observamos con los ojos cerrados y nos quedamos ahí lo cual no forza para nada al SN ni lo pone en alerta, sino que permite la autorregulación y el soltar energía retenida por trauma fisiológico y/o emocional. Sanación.  Generalmente, después de estar ahí un rato observando, podemos sentir tranquilización, suspiro, respiración profunda, o bostezo, lo cual nos invita a poder ampliar el rango. Recordemos que alguna vez el movimiento fue muy brusco y no tuvimos comprensión: fue peligroso. Por eso hoy hay dolor y rango restringido: los micro movimientos no continuos en quietud son medicina. Los 2 tipos de micro movimientos son una herramienta fundamental para la ampliación de la conciencia somática y emocional y requieren de perseverancia y paciencia.

El sistema nervioso lo sabe

Hay 4 mecanismos clásicos de sobrevivencia en el sistema nervioso: pelear, huir, congelarse y adular (fight, fly, fawn y freeze), además del estado de autorregulación o saludable. En el MC vemos cual es nuestra preferencia organísmica en estos estados o estructuras somato emocionales, y podemos experimentar la flexibilización de estas disposiciones conocidas. Para ampliar nuestra consciencia es indispensable ver cuáles son las reacciones comunes. Proponemos pasar del movimiento automático, al deliberado y propositivo, para que luego el movimiento espontaneo sea más fluido y autentico. Pensamos a veces que la estructura es control, exigencia rigidez etc. En la vida adulta necesitamos suficiente estructura para que la energía pueda dejar de dispersarse y empezar a crear, ya que un SN sin estructura vive reaccionando. Un sistema nervioso con estructura flexible puede elegir y se sostiene. Las reacciones nos protegen y las respuestas reparan. En Fight no siempre se ve la respuesta como enojo/fuerza, sino como control, crítica o un tono agudo. En Flight no siempre se ve cómo salir corriendo, sino muchas veces como sobre trabajar, pensar algo demasiado, o mantenerse ocupado. En Freeze no siempre se ve como quietud, sino muchas veces se ve como hermetismo, procrastinación o silencio.  Se puede tener mucho miedo de moverse, así como ser personas con dolores muy agudos o crónicos. Hacerlo milímetro por milímetro es el camino. En fawn no siempre se ve como amabilidad y halago, sino que a veces se ve como auto abandono y complacencia. Las reacciones de sobrevivencia son mecanismos de defensa automáticos, basados en experiencias pasadas y patrones aprendidos. Las respuestas actualizadas, en cambio, son intencionales al principio y vienen tanto de la mente consciente como del inconsciente y son regulatorias. El cuerpo reacciona antes de que tengamos la elección: no se puede responder diferente hasta que el SN esté apoyando la regulación y aprenda, @drscherina (2026).

Dana Deb (2021) indica que nuestro SN es fundacional: de ahí surge toda nuestra experiencia, y es por eso que es tan importante conocerlo, sonarlo, moverlo, cuidarlo y comunicarnos con el entendiendo el lenguaje que creamos juntos. El MC lo hace día a día. Porges Stephen (2025) en su teoría polivagal revela que tenemos tres estados evolutivos en nuestro Sistema Nervioso Autónomo (SNA)* que evalúan el riesgo y regulan nuestras conductas, respuestas emocionales, y de supervivencia. Los 3 estados son:

Ventral vagal: el estado más evolucionado que nos prepara para estar seguros, socializar, y estar curiosos. Es fundamental para sanar y necesitamos sentir que hay seguridad básica para habitarlo. El parasimpático está a cargo. Es el estado de calma y seguridad.

Simpático: es el estado de stress, de pelear, huir, congelarse y adular indicado arriba. Ansiedad y no seguridad. Sube la presión arterial y ritmo cardiaco y percibimos peligro. Cuando el stress es crónico, sabemos que la sanación se ha pospuesto por mucho tiempo: no ha habido tregua ni descanso que implicará un estado simpático constante.  Es muy importante entender que el stress crónico no se “cura” con relajación: eso es muy superficial pensarlo. Se necesita arraigar la experiencia de seguridad de manera sostenida, para que el SN pueda recordar como desestresarse. El hábito que más rápido nos calma, puede ser el mismo que mantiene el ciclo del trauma vivo, por ejemplo, escrolear hasta saturarnos, para después desasociarnos y entonces seguir escroleando. Este hábito/conducta tan común nos hace sostener el trauma anestesiado y nosotros nos mantenemos agotados y crónicamente estresados “no teniendo tiempo” y posponiendo/evitando. A veces calmar es mantener el trauma sin verlo. Recuperar la regulación no es hacer una lista de ejercicios, sino el resultado del darse cuenta, de la autoobservación, autopercepción, escucharnos, etc. No es un switch de on/off.

Dorsal vagal: estamos apagados, adormecidos, desconectados, y podemos parecer calmados. El sistema más antiguo para conservar energía ante el peligro. Ocurre ante una amenaza extrema donde no se puede luchar ni huir. El cuerpo se desconecta, se frena el metabolismo y aparece la apatía o el desmayo.

 

Luo Li Rong

Luo Li Rong

A partir del MC encontraremos la flexibilidad necesaria entre estos tres estados. Si quisiéramos estar ventrales todo el tiempo no sería realista. Intentamos tener la habilidad de estar fluctuando en los 3 estados sin quedarnos atorados en alguno. Al trabajar el SN no queremos estar en calma permanente, sino ya no tener tanto miedo a sentir, y confiar en la regulación propia. El SN sin suficiente sostén suele confundir intensidad con vitalidad. Quizás por eso la calma aburre. Quizás por eso la estabilidad parece vacía. Por eso una relación estable no genera las mismas mariposas que alguien impredecible. Es que estamos acostumbrados a niveles químicos y hormonales de stress y trauma, y la calma es aburrida y sin chiste. Aprendemos poco a poco a cambiar nuestra traducción de la experiencia. El SN nos da infinidad de síntomas de parálisis, repetición automática y desconexión, y hay que ver los temas emocionales subyacentes en cada persona al trabajar con MC en un contexto psicoterapéutico. Recordemos que el trauma regresa como reacción, no como memoria, Bessel Van der kolk (2015). Ante el imperativo social de soltar y soltar, “quedarse con” restaura la autoestima y la capacidad de elección.  No podemos procesar debidamente si tratamos de soltar prematuramente. Hay que quedarse con lo que está para sentirlo y después soltar. No salir corriendo de lo incomodo, sino sostenerlo para sentirlo es estar presentes. La incomodidad no implica salirnos del vínculo. La salud es la flexibilidad y la estructura juntas. Algunas cosas empeoran los síntomas e impiden la regulación del SN como, por ejemplo, estar checando los síntomas permanentemente: analizando y monitoreando, porque entonces el sistema permanece enfocado en el peligro y no puede ir hacia la seguridad. Vivir con presión interna constante, sintiendo que deberíamos hacer más, sanarnos más rápido, ser más productivos etc. hace que la presión interna se viva como estrés, no como motivación.  También estar desconectados del enojo crónicamente empeora los síntomas, ya que, al expresarlo antes, se nos ha percibido como egoístas, peligrosos, inaceptables etc. y entonces no se expresa, sino que se sostiene internamente a través de la atención difusa, la ansiedad, la hipervigilancia, el estrés crónico, etc. y demás formatos de la negación. Sostener emociones por mucho tiempo arraiga los síntomas, ya que el miedo, el dolor, la tristeza, el resentimiento, etc. no fueron en su momento seguros para sentirse, entonces la solución fue desconectarnos y enterrarlos. Pero no desaparecen las emociones cuando se ignoran, sino que el cuerpo desarrolla el estrés para sostenerlas. Muchas veces tratamos de sanarnos solo físicamente, quedándonos en el mismo estado que creó los síntomas. El enojo y la vergüenza son los sentimientos que más inflaman el cuerpo físico si no se expresan/sostienen por mucho tiempo. Cuando trabajamos con trauma, la regulación no es la relajación, ni la calma, ni el soltar. Empieza con ritmo lento, en el espacio seguro. Necesitamos lentitud para confiar, conciliar y sentir. No queremos la calma al 100% y no queremos la activación al 100% sino que queremos un equilibrio habitado y moviente.

Podemos sostener tanto la belleza insoportable de esta tierra como el océano de lágrimas en nuestro corazón. Esto es lo que significa ser un ser humano sabio, especialmente en este momento, Jack Kornfield.

Una de las confusiones más frecuentes en el mundo de lo somático y lo corporal es creer que cualquier trabajo con el cuerpo es lo mismo. No es así. Hay trabajo correctivo, y hay trabajo acompañante, y son muy diferentes. En la visión de la PHC tenemos un trabajo acompañante, y sugerimos algunos asuntos correctivos, pero el proceso no depende de ello, sino de la relación segura y la aceptación de lo que hay. Lo correctivo pone énfasis en el resultado, y lo acompañante pone énfasis en la ampliación de la consciencia. La somatización y el embodiment (corporeizar) son procesos distintos, que se tocan. La somatización es el reflejo y materialización física de los conflictos psicológicos que no encontraron salida verbal/medioambiental y se expresan como síntomas físicos. Es un proceso involuntario y adaptativo, muchas veces no consciente. El embodiment es el proceso activo de habitar el cuerpo con conciencia y presencia. Es la práctica voluntaria y propositiva de integrar mente y cuerpo para que las emociones y pensamientos no solo vivan en la cabeza o en el inconsciente, sino que se reflejen y se sientan en la realidad física. Nos hace intimar con las sensaciones corporales sean como sean. En  general,  la  visión  correctiva resta más  que  sumar para  tener  resultados, y la visión acompañante  suma más  que  restar  para crear contexto empático y  sanación.

To correct is incorrect, Feldenkrais.

La manera tradicional de ver al ser humano con su enojo, por ejemplo, es que éste recobre su regulación, que se deshaga del stress. Se piensa que el stress es una patología del SN para resolver: el enojo no es visto  como una buena señal que nos habla de nuestros límites y fronteras, que nos conecta con nuestra fuerza/energía, sino algo a resolver y evitar cuanto antes. Solo tranquilizar domestica y diluye la energía que podría ser utilizada con dirección clara reafirmando la identidad y mejorando las relaciones. La anestesia emocional no es medicina. Se dice que estar relajados dentro de una casa que se está quemando no es sano, @christabelmintahnwankwo (2026). Hay que recordar que lo que evitamos/posponemos controla nuestra vida: decisiones, conversaciones, sentimientos etc. y nos dejan stress, incomodidad, falta de paz, o síntomas psicosomáticos. Es muy importante trabajar todo esto sin juicio ni prisa, pero a fondo para recobrar estabilidad y libertad, y el MC es ideal para ello como parte de la PHC.

El cerebro utiliza tres sistemas de control de movimiento igualmente importantes.

  1. El control voluntario: agacharnos, hacer sentadillas, caminar, rotar o pararnos intencionalmente; para esto se tiene un plan de movimiento que el cuerpo obedece o trata de ejecutar. Muchos ejercicios dirigidos, la rehabilitación etc. se basan en este principio.
  2. El control reactivo: cuando resbalamos, perdemos balance, o somos golpeados de manera no esperada, este sistema instantáneamente ajusta la postura y el movimiento para protegernos sin que pensemos en ello. Movimientos reflejos.
  3. Control anticipatorio: el cerebro prepara al cuerpo para el movimiento antes de que este comience: antes de levantar la mano, ejecutar un baile con coreografía, o antes de agacharnos o antes de cambiar de dirección; el cerebro automáticamente organiza la estabilidad y la tensión previas necesarias. Pueden ser movimientos rítmicos. Cuando hay dolor, hay poco control anticipatorio: el cuerpo puede moverse bien en ciertas acciones repetitivas y se rehabilita, pero el SN no se prepara adecuadamente antes de cada movimiento en la vida real. Por eso muchas veces, aunque el dolor mejore, regresa. En estos casos es importante entrenar al cerebro antes del movimiento: necesitamos aprender a estimular el área motora suplementaria que ayuda a organizar la postura antes de que suceda el movimiento, de manera que el movimiento inicia antes del movimiento físico mismo: la anticipación le da forma al movimiento, a su cualidad y a los niveles de dolor. Si solo entrenamos movimientos voluntarios, nos perdemos de la habilidad de predecir y preparar para poder entonces tener un progreso duradero. Es hacer ajustes posturales anticipatorios y nos protegemos para que no nos vaya a doler.

Los tres sistemas de movimiento son utilizados en MC en diferentes momentos. Es de mucha claridad perceptual poder observar estos 3 sistemas mientras nos movemos, ya que se incrementa nuestro autoconocimiento. Después de que la postura terminó, el poder/consciencia se quedan en nosotros despiertos. Notamos los sentimientos/necesidades, tenemos curiosidad, tenemos compasión y recordamos que son pasajeros. Estos 3 tipos de movimiento corresponden a tres tipos de estructuras cerebrales: reptiliana, límbica y neocórtex y estas gestionan comportamientos instintivos, emocionales y racionales, Jensen (2016), Bailey (2012).

La regulación del SN se aprende, pero el reto mayor es no usarla como un switch tipo bypass*. Es decir, cada vez que tengamos sensaciones o sentimientos desagradables, “regularnos” como si sentir fuera desregulador necesariamente. Sentir es fundamental. La regulación no puede ser utilizada para evitar el sentir. Si cada vez que emerge el dolor, enojo, etc. usamos herramientas de respiración, centamiento etc. para que esto desaparezca, entonces la regulación se convierte en otra herramienta represora de nuestra neurosis evitativa. Ojo con el sobre uso de herramientas y técnicas resultando en un bypass somático.  La calma se idealiza y superficializa y pretendemos que sea un estado permanente “regulado”, y no lo es. Hay que ver que nos desregula de manera más profunda, para   sentirlo, procesarlo, y entonces poder regularnos.

Pete Wurst (2026) indica que el duelo/dolor está en el cuerpo y en el SN, en el sistema hormonal, cardiovascular, y la estructura del cerebro. Por eso cansa tanto, ya que es la reorganización metabólica del SN ante la pérdida. Es la memoria implícita: memoria automática (el cómo de la experiencia casi siempre preverbal) y muchas veces no consciente, la que se trabaja en el MC y en PHC. En el duelo el vínculo existente se perdió como era: el modelo operativo que existía ya no está.  El cuerpo almacena hechos en la memoria implícita y en la explicita, y muchas veces solo recordamos la explicita (los hechos, el que de la experiencia casi siempre verbal) con relato racional, y no lo implícito por estar en el inconsciente y en el cuerpo físico:  sin trabajo somático profesional, no lo tocamos. Es muy  importante  sentir/leer el lenguaje no verbal para  ello. Las dos memorias no se integran/relacionan y no sanamos el trauma almacenado. Hablar no basta. Tenemos que reorganizarnos con la pérdida y la ausencia.  La interocepción nos ayuda a regularnos, al integrar ambas memorias de manera coherente. No solo vivimos duelo ante la muerte física, sino ante muchos finales simbólicos, laborales, etc. Es importante expresar el desajuste, para aclamar una reorganización actualizada que nos cambia.

Si entender fuera suficiente, muchos de nosotros, ya estaríamos libres ahora, Geneen Roth.

La conciencia Interoceptiva es una de las claves para regular el SN, porque hay casi siempre una incoherencia entre lo que una persona sabe racionalmente y lo que su cuerpo siente visceralmente. La interocepción nos permite afinar la lectura de las señales corporales, no sólo del propio cuerpo, sino del los demás. El estrés crónico, condiciona al cerebro a permanecer en alerta, buscando peligro. Esto provoca que juzgue muy velozmente las sensaciones del cuerpo como una amenaza para calmar el circuito del miedo del cerebro. El SN es fundamental para aprender a interpretar correctamente las señales corporales antes de que sean catalogadas automáticamente como peligrosas. Las sensaciones viajan hacia el cerebro. El objetivo no es buscar una respuesta correcta, sino descubrir las propias acciones internas y comprender qué significan esas sensaciones para cada persona. La interocepción es estática. A veces los pacientes pueden estar hipersensibles o sentir con mucha intensidad, y otras veces sentir muy poco: la llave de la regulación del SN reside en la interocepción: cuanto mayor es la precisión para sintonizar con las sensaciones físicas y comprender sus mensajes, más conscientes pueden volverse las decisiones y por lo tanto más estable la vida emocional/social. Se puede entrenar cómo se entrena el equilibrio y la propiocepción, no sólo para el bienestar físico, sino también para la memoria, la toma de decisiones, el procesamiento emocional y las interacciones sociales. Por eso la autorregulación del sistema SN significa que los pacientes ya no oscilan entre los picos máximos de ansiedad y burnout, ni van hacia los picos mínimos del colapso y la disociación. Por el contrario, su cuerpo se convierte en un lugar más seguro y cómodo @movimiento_somatico (2026).

El movimiento no miente, Martha Graham.

Se dice que gastamos mucha más energía en reprimir las emociones que en expresarlas. Lo cierto es que para reprimirlas necesitamos mucha energía porque la represión dura mucho, a veces toda una vida o muchos años. En cambio, la expresión emocional toma un cierto tiempo y termina ya que entramos a otra emoción. Toda la energía que utilizamos para enterrar nuestros deseos, pensamientos, imágenes, intuiciones, etc. podría ser utilizada como energía creativa, si es que desmitificamos el poder negativo de las  emociones. Pueden crear vida, conexión, y salud personal y colectiva: una vida que valga la pena ser vivida vs. una vida robótica, obediente, solamente productiva. Cada vez que suprimimos o negamos un sentimiento, escondemos una parte nuestra, en vez de encontrar formas seguras para expresarnos: para ello el movimiento es ideal. En el proceso nos detenemos a comprender que no reprimimos por tímidos, neuróticos, o miedosos solamente, sino que estos mecanismos automáticos los creamos para sobrevivir en el pasado, pero que ahora ya son obsoletos, porque tenemos otros recursos. Para ello poco a poco vamos construyendo el valor y podemos vernos en el espejo con mucho más realismo, y con disciplina compasiva. No podemos descansar en un cuerpo inexpresado: por eso los síntomas del stress crónico y del burnout no se van.

I was born to move, and to teach others to move. To move their bodies. And their hearts. Their minds. Their souls. Their spirits. Healing the rift between their dream and their reality, their experience and their potential, Gabrielle Roth.

Cuando un niño tiene estrés, lo primero que necesita es a un adulto que haga algún tipo de sintonía o attunement* con él, ya que esta armonización se convierte en un ancla que arraiga y le enseña al niño la capacidad de tranquilizarse y de autorregularse a partir del aprendizaje del SN. Si el adulto rápidamente trata de cambiar el estado emocional del niño, controlarlo o explicarlo, no está en sintonía con él, ya que esta sintonización requiere de darnos cuenta de lo que está pasando, mantenernos conectados y seguir el ritmo del niño para crear un espacio en donde se pueda autorregular y haber un cambio orgánico. De esta misma manera hacemos las cosas cuando somos adultos: en la autorregulación no se trata de calmarnos y salir rápidamente de la desregulación, ya que eso es lo opuesto a lo que se necesita: cuando estamos ansiosos, sobrepasados, congelados, etc. el SN no necesita una técnica sino conexión. Necesita saber que nos estamos dando cuenta y estamos honrando la experiencia interna, sin tratar de hacer algo con ella: es un proceso de auto empatía/compasión que aprendemos o no de niños y tenemos que desarrollar como adultos en la cotidianidad. Este aprendizaje fue la construcción del carácter, eneatipo, estilo de apego, etc. Crecimiento es desaprender lo que necesitamos soltar de esto, y desarrollar nuevos formatos relacionales con calma y persistencia.

La autocompasión es el acto valiente de encontrar al dolor con amor, kristin Neff.

El trauma nuestro de cada día.

Winnicott (1965) planteaba que cuando el ambiente temprano no ofrece suficiente seguridad, el niño desarrolla formas de adaptación para conservar el vínculo. Aparece entonces lo que llamó el “falso self”: una organización psíquica que protege acomoda, anticipa y responde a las demandas del entorno.

El problema no es que exista un falso self. De hecho, muchas veces fue una solución brillante. El problema es cuando terminamos viviendo exclusivamente desde ahí ahora. Cuando una persona encuentra la suficiente seguridad, ya no necesita organizar toda su energía alrededor de la sobrevivencia.  Este trabajo es la facilitación de ese proceso. Y es justamente ahí donde puede reaparecer el juego, la curiosidad, la creatividad, el deseo, y la sensación de estar realmente vivos. El verdadero self no es una versión idealizada de nosotros mismos, sino la experiencia de sentir que nuestra vida brota desde un lugar más genuino, y no únicamente desde la adaptación y la defensa.

Creo que todos los patrones mentales se expresan a través del movimiento mediante el cuerpo, y que todos los patrones de movimiento físico tienen una mente: con eso trabajo, Bonnie BainBridge Cohen.

Vemos mientras nos movemos, si estamos profundizando, que la fluctuación de nuestros estados de ánimo no es un error, sino que es la autorregulación en donde no necesitamos ser arreglados, sino aprender a sostener las fluctuaciones vivas, @amenti.world (2026).

En el trauma el cuerpo aprende a asociar amor con hipervigilancia, adaptación y sobreesfuerzo. Entonces aparece esa necesidad de anticiparse, sostener, agradar o merecer cuidado, porque en algún momento eso ayudó a sobrevivir vincularmente. El SN se organiza alrededor de no perder el vínculo, incluso cuando ese vínculo duela o entregue muy poco. Por eso, a veces el cuerpo insiste en quedarse donde apenas recibe migajas: no porque ahí haya bienestar, sino porque ahí alguna vez hubo supervivencia.

Podemos quedar atrapados en la repetición de escenas afectivas tempranas, intentando, una y otra vez, transformar la falta de amor en amor suficiente. Como si una parte interna siguiera esperando que, esta vez sí, el otro finalmente entregue aquello que faltó. Pero repetir el sacrificio no repara necesariamente la herida; muchas veces solo la profundiza aún más, reiterando que el amor debe doler, o ganarse. Regresamos  entonces a  ver que hay lo que hay. Hubo lo que hubo.

Sanar implica que el cuerpo deje de confundir tensión crónica con vínculo, y que la vida psíquica pueda reconocer que recibir poco o nada, no es lo mismo que recibir amor. Poder trabajar el trauma implica no borrar lo vivido, ni superarlo, sino que podamos comenzar a vivir una experiencia distinta a la que quedó fijada: desarrollamos una traducción integral diferente de “los hechos”, y el MC es parte de esta labor delicada e   importante.

Mover el cansancio: ¿qué te mueve?

Como el cuerpo todavía en nuestra sociedad es visto mayoritariamente como un producto a vender, arreglar, hacer más pequeño, más joven, más flexible, etc. NUNCA estamos bien, porque estamos tratando de ser mejores y ese es el negocio basado en la premisa de la no aceptación perpetua, Rogers (2012) que imagino que viene desde el “pecado original” en la mente colectiva. Esto cansa y enoja muchísimo, Byung-Chul Han (2022).

Necesitamos menos empujar y jalar y más soltar, sostener, ceder, sonar y mover. La mejor practica es la que se hace con honestidad, no la más difícil. Permitir que el MC reorganice las carencias y sobrantes es la  invitación. Al atender los detalles adquirimos precisión. Cuando hay mucho cansancio necesitamos quietud quietud y apoyo apoyo: el output o  resultado después. Si se necesita fuerza, poner intensidad con dirección. El mat de yoga o tapete no es un escenario sino un espejo que mostrará lo que hay. Hay tres gunas o fuerzas fundamentales en el  Ayurveda: Tamas es cerrarnos y evitar. Sattva es claridad luz y balance, nos da atención fuerza y calma. Rajas es movimiento, ímpetu y prisa. 3 cualidades de los estados internos, Bridgelal Pradeep (2026). Sattva no es el objetivo único, sino reconocer lo que hay. Kampe Thomas (2019) refiriéndose al método Feldenkrais, sugiere que este trabajo es más que una simple práctica de movimiento, sino que es una práctica de autonomía (agency). Se trata de movernos desde una cultura corporal que nos dice como vernos, hacia una cultura de autonomía y autoridad en donde elegimos como movernos y vivir. Al cambiarnos de un enfoque de “hacer ejercicio” a un espacio de aprendizaje, abrimos un posible lenguaje con el sistema nervioso que va más allá de “la hora de clase”. El MC coincide en este enfoque y vivencia, invitándonos a  regular las  tres gunas  ayurvédicas  en nosotros.

En un mundo de agotamiento, la verdadera quietud es resistencia, Byung-Chul Han.

En el MC la quietud y quedarnos en una postura SIENDO es muy importante. La invitación  es a cultivar el contacto emocional y la capacidad de sostenernos, y desarrollar el equilibrio entre quietud y movimiento, y no caer en la compulsión al movimiento constante arrastrados por la prisa colectiva, si no  detenernos a observarnos con curiosidad. Observamos cuan cansados estamos de correr personal y socialmente, y empezamos a otorgarnos el permiso de detenernos, ser, observar y dejar de correr detrás de la zanahoria todo el tiempo, Byung-Chul Han (2022). Esta idea y discurso/valor de sobre productividad es el gran logro de la sociedad consumista al crear enfermedad y desconexión en los cuerpos personales y sociales, deforestando sin tregua, y no permitiendo ni un respiro, porque si lo tomamos, sentiremos culpa, vergüenza y auto reproche por ser flojos, Žižek’s Slavoj (2025). El MC nos conecta con el entusiasmo de observar a nuestro ser en quietud/movimiento, antes del hacer y tener, Fromm Erich (2021), Pinkola Estés Clarissa (2022).

Cuando estamos cansados o extenuados, lo último que queremos es movernos, sin embargo, hacerlo suavemente y poco nos ayuda a conectar donde estamos cumpliendo demás, donde cargamos, que necesitamos etc. La fase de la quietud del MC es fundamental si es con consciencia y sonido. La idea es abrir espacio para lo que hay, no anestesiarlo. El famoso burnout o sentirnos “quemados” por el cansancio no es solo una falla en la resistencia, sino una crisis también de creencias. Nos agotamos “dándolo todo” y en cientos de compromisos en lo que Albert Camus (2024) llamo “suicidio filosófico” asignándole un significado mayúsculo o de vida o muerte a las necesidades de otros (corporaciones o personas), para creer que nuestra vida tiene significado. Nunca hay tregua ni es suficiente: la oralidad y exigencia externas son infinitas. Es muy importante observarlo sin absorberlo. Siempre podríamos ser mejores o dar más, y nos proponemos hacerlo así “para la siguiente”: la famosa rat race  (carrera de  ratas) de la insatisfacción crónica. La definición de éxito  de los ejecutivos de éxito generalmente. Nuestra mente y voluntad forzando al cuerpo físico y emocional como predadores persecutorios. Somos esclavos y verdugos a la vez. El sistema nervioso no da más (colectivo y personal). Las vacaciones o fines de semana para “descansar” generalmente implican consumir alcohol, televisión/internet, y aplastamiento en el sofá (que para nada es quietud), para acabarnos de convencer de que descansamos (sin nutrición emocional o espiritual), y empezar otra vez lunes AM “echándole ganas”. Es el significado que se tiene que mover. La invitación es a darnos cuenta de que nos estamos quemando para lograr un sinsentido, y que el sentido hay que encontrarlo adentro: el MC es ideal para acompañar esta búsqueda tan interesante, y dejar que creer que estar exhaustos es sinónimo de logro.

La Dolce far niente: el dulce no hacer nada, (filosofía de vida italiana).

Cada vez hay más personas con burnout, pero sin bajarle al ruido. La sobreestimulación está normalizada, y ya no vista como violencia. Nunca llega la exhalación, la quietud y el silencio: la posibilidad de integrar, digerir, ni metabolizar: estamos ocupadísimos y no presentes. Cansancio extremo: no poder hacer, decidir, priorizar, porque estamos flotando y nuestra atención esta más que dispersa: no nos pertenece. No saber quiénes somos ni que necesitamos es muy normal, y preocupa, @intelligentchange (2026). Lo primero es darnos cuenta y prescindir un rato de pantallas para estar y mover lo que hay: regresar a nosotros.

Sanar implica la transición gradual desde un lugar de resistencia y apego al dolor, a un lugar de aceptación/contacto con la realidad, reduciendo stress y sufrimiento. Cambia la perspectiva, la traducción de los eventos. Es tomar valor para ver nuestro rol en nuestro sufrimiento y poderlo dejar atrás sin olvido. Es llamarle  abuso  al abuso  y  a su  contexto y  no  cargarlo, sino  devolverlo. El acompañamiento psicoterapéutico o comunitario es sustancial. Hay que mover con consciencia nuestra historia para enfrentarla y cambiar el presente.

 

Mito Mum

Mito Mum

El establishment* trabajando para el wellness*

En la cultura del wellness se nos hace pensar que la expansión es saludable y la contracción no lo es de manera categórica, y entonces a partir de ahí pensamos que uno es bueno y otro es malo: nos felicitamos cuando hay expansión, exiliando la posibilidad de la contracción saludable en el descanso en el autocuidado y en el aislamiento necesario con silencio y quietud. Son la inhalación y  la  exhalación. Observar y acompañarnos en un espacio seguro de nosotros para nosotros entrando a la contracción y a la expansión y los miles de tiempos y formas que hay en medio, es el objetivo para profundizarnos.  Recordemos que no podemos recuperar o crear   seguridad hablando: la seguridad es un espectro somático cambiante, y nos movemos hacia ella o nos alejamos de ella. Contracción y expansión: las 2 caras de la moneda de la pulsación orgónica de Reich (1998) en donde evolucionamos y no quisiéramos quedarnos estancados solo  en una. La neurosis y la construcción de la armadura de carácter no permiten la flexibilidad pulsacional y nos quedamos contraídos y fijados en respuestas repetitivas, respirando poco y percatándonos de poco. A partir del MC y de la PHC vamos suavizando, y flexibilizándonos. Esta es una tensión recíproca que se busca y es diferente de la que se sostiene por la contracción: es una dialéctica del SN autónomo entre el simpático y parasimpático. Es Una danza adaptativa y creativa si hay salud.  Byun-Chul Han (2018) diría que es una experiencia vivida, híbrida, que nos mantiene vivos que aprendemos a observar fenomenológicamente y ojalá a veces de manera lúdica. Necesitamos una buena carga de energía para movilizar nuestra acción con ímpetu, esto es disponer de suficiente carga que podrá ser descargada en la acción del movimiento. La vitalidad de la acción depende mucho de la movilización de la carga de la energía. La quietud requiere energía también, no es pasividad.  Reich 1942 (mencionado por Kepner (2020), estaba muy interesado en la pulsación rítmica en la movilización, o sea, la carga y la acción, y la descarga desde la sensación. Se necesita energía para movernos, y para no movernos.

La sociedad en su parte represora quisiera calmar y armonizar cuerpos que nunca estuvieron seguros: no se puede. No hay calma/paz sin seguridad. Las terapias somáticas están muy de moda, y está bien. También los abordajes que no son psicoterapéuticos pero que trabajan con el cuerpo: yoga, danza, trabajo con la voz, movimiento consciente, Feldenkrais, Somatics, respiraciones diversas, hacen su parte. Sin embargo, cada vez hay más maestros no psicoterapeutas con certificados breves de “trauma informed” …algo. Todos ellos, de una forma u otra, están trabajando el SN y las  emociones y esto exige consciencia y conocimiento. No todo bodyworker es psicoterapeuta corporal. Estar informado ayuda, pero no nos hace especialistas.

La consciencia está también en el cuerpo, sin embargo, la cultura dominante nos enseña a domesticarlo y posponerlo: estamos aprendiendo a comprender que la conciencia emerge/reside/aterriza en/desde el cuerpo, y las neurociencias la biología y algunas ciencias psicológicas están ayudándonos a superar el dualismo cartesiano. Empezamos a aprender/recordar, que somos un cuerpo pensante y sintiente y que allí habita nuestro espíritu. Sin embargo, la sociedad en general sigue viviendo desde la perspectiva de separación, ya que el sistema fue premiado durante mucho tiempo para percibirse asimismo en partes: cuerpos separados  siendo productivos en velocidad extrema, y tratando al espíritu como algo secundario.

Una sociedad que define al éxito por cuanto podemos consumir, en vez de qué tan conectados estamos con nuestra propia humanidad, es una sociedad que produce su propia crisis de salud mental, Gabor Maté.

El mundo del “bienestar” o Wellness se volvió otra forma más de decirnos que no alcanzamos, que somos insuficientes: que te cuides, que respires, que hagas ejercicio, que conectes, que tomes suplementos…siempre hay algo más… que te falta. Algo para mejorar. Un paso más para llegar a esa versión que supuestamente deberías ser, que no eres. Movimiento compulsivo por complacer tapado por “ser mejor”. El abuso de la autoexigencia crónica tapado por la “superación”. Incluso en espacios “psicocorporales” que hablan de cuerpo, de presencia, de regulación etc. muchas veces seguimos sintiendo lo mismo de siempre: que hay algo en nosotros que todavía no está bien. Que falta. Hay deuda con nosotros mismos, carencia subyacente, y eso creemos que es nuestra culpa/responsabilidad personal, y no colectiva. El trabajo de MC es bastante revolucionario en sus resultados de consciencia de todo esto, Barnsley Julie (2025), Fromm Erich (2021). Mientras estamos mejorando  nuestras imperfectas personas individualmente, no veremos los cambios colectivos urgentes que necesitamos, y mucho menos tendremos tiempo para exigirlos o crearlos y agruparnos.

El mat o tapete parece inofensivo hasta que nos damos cuenta de que es ahí donde van a morir identidades viejas, @mindfulpurposeinstitute (2026).

Es ideal: la industria del wellness actual necesita que nos sintamos incompletos para poder seguir ofreciéndonos algo más… siempre algo más. El camino de la adicción. Ellos los buenos, nosotros los carentes que pagamos por ser más. Según Rappaport (2023) un nuevo informe del Global Wellness Institute, la industria ha crecido de 3.4 billones en 2013 y para 2027, se espera que crezca un 57 por ciento adicional, es decir 8.5 billones de dólares: aproximadamente el doble que el producto interno bruto de Alemania. No es dinero invertido en salud pública ni privada, sino que es enriquecimiento desmedido de ciertas empresas particulares. El MC propone conectar con esa sensación de estar bien, de estar completos con nuestras carencias y baches. Estar siendo sin querer consumir algo para mejorarnos y cambiarnos. La profunda habilidad/conducta humanista de sentir y expresar empatía/autocompasión por nosotros y aceptarnos, Lama Dalai (2017).

La “Espiritualidad” nueva era es patriarcal, porque es acerca de optimizarnos y manifestar más: generalmente cosas materiales, ascender al siguiente nivel, otra forma de automejora, otro peldaño que hay que escalar para llegar al pico de la montaña, y en realidad representa al sistema del cual queremos sanarnos: es la productividad excesiva disfrazada de espiritualidad, en donde hay que limpiar hasta el cansancio, y no descansar. Excluye a la parte receptiva, introspectiva, intuitiva y profunda de la energía femenina. La sanación y verdadera medicina no es irnos y ascender, sino quedarnos y regresar a nuestro cuerpo. La sanación realmente se da en comunidad y no solos @awakenwithania (2026). Por eso el MC hay que practicarlo en grupo también.  La integridad recobrada es un antídoto contra la parte  dañina del patriarcado, ya que ésta  es la vergüenza metabolizada y restaurada y un reclamo de la  verdad . Cuando trabajamos la vergüenza, la podemos comunicar y tenemos que tener acceso a nuestra energía del enojo, pero no el enojo destructivo, sino el enojo que nos da fuerza. Entonces  esa integridad  se puede  ejercer y  comunicar, @kelleycroff (2026).

La espiritualidad encarnada se ve como integridad en la vida cotidiana, Shannon kaiser.

Barnsley Julie (2025) nos recuerda que la meta es ayudar a transformar el paradigma predominante y fragmentado del cuerpo para re concebir y reapropiarnos del gran cuerpo de la naturaleza/sociedad. Buscamos cultivar y desarrollar conexiones tradicionalmente denegadas entre la materia y su espíritu, de la conciencia y la inconsciencia, entre el cuerpo y el mundo.

Michel Foucault (2009) subraya que el cuerpo está directamente inmerso en un campo político y que ha sido aprisionado. ¿Qué significa habitar un cuerpo cuando ha sido entrenado para ser visto, medido y corregido? Entre vigilancia y norma, aprendemos a mirarnos como proyecto, como dato, como algo que debe optimizarse y sobre todo corregirse. Somos y debemos ser corregibles, mejorables, superables, y por lo tanto evitamos la imperfección y no nos quedamos sintiendo esa realidad humana a fondo. La crítica de otros cuerpos y del nuestro es una práctica cotidiana automática de enjuiciamiento. Estamos ante una vigilancia corporal que ya no necesita cárceles físicas, porque encarcela nuestra vida, expresión, y libre movimiento, Laing (1983).

En ese marco, la mirada propia y ajena, se convierte en un dispositivo de control que aprendemos a ejercer entre nosotros, convirtiéndonos en vigilantes que responden a una lógica social, muchas veces colonial, y entonces el cuerpo ya no es visible, sino que es fragmentado y traducido en datos medidos, enjuiciado y comparado, optimizado, evaluado etc. siempre de manera que podría ser mejor, y estar mejor: somos ya un permanente proyecto, a no ser que elijamos vivir más plena y conscientemente. @tesshache_2026 sostiene que, al aprisionarnos socialmente, la ternura y la agresividad se reprimen limitando el contacto. Cuando la agresividad no se regula, invade. Cuando la ternura no se regula, es complacencia. Ambas en movimiento nos permiten el contacto sin anulación. Esto lo logramos en movimiento, no en prisión. Proponemos   permitir el vínculo y no borrar al sujeto, Albert Juan José (2014).

El SN no es un músculo que se entrena igual en todos los cuerpos. Cada persona llega con una historia, con un patrón de respuesta, con una ventana de tolerancia que puede ser amplia o muy estrecha. Lo que para alguien es liberador, para otra persona puede ser demasiado. Así de distinto puede ser un mismo estímulo en dos sistemas nerviosos diferentes. Por eso importa tanto quién facilita el espacio, con qué formación, con qué mirada. No alcanza con buenas intenciones ni con técnicas potentes. Hace falta saber leer lo que el cuerpo está comunicando en tiempo real, poder ajustar el ritmo, sostener sin invadir, y entender que a veces lo más terapéutico es ir más despacio de lo que ambos imaginarían. Ojo: la técnica o acumulación de técnicas no hacen al terapeuta corporal, es la presencia, la  curiosidad, las horas de vuelo, de supervisión, la paciencia, el conocimiento teórico y personal, el compromiso, la curiosidad, la actitud, la intención, la ética, la perseverancia, el amor al oficio… y mucho más.

Cuando la movilización causa resistencia, no solamente es porque no sabe cómo cargar o apoyarse posturalmente, sino que hay alguna función en esta resistencia para sostener la integridad organísmica. La movilización puede causar ansiedad, entonces parar y sostener es necesario: invitar al awareness. Lowen (1975), Reich (1942), Dychtwald (1977), Feldenkrais (1972), Keleman (1985).

Unión de partes con memoria

Pilates Joseph (2014) hace décadas especificó lo que ahora la ciencia confirma: nuestros cuerpos no trabajan con partes aisladas, sino que el movimiento es un proceso totalmente unificado en donde todas las partes trabajan. Enseñó que el movimiento es una conversación de todo el cuerpo, entre la respiración, la columna, el core, el sistema nervioso, etc. Enseñó que movernos crea energía y nos da energía en vez de quitarla, y que el cuerpo y la mente constantemente se influencian. Movernos  cansa, pero  carga, no  solo  descarga. En MC trabajamos con este conocimiento.

El título del libro The body keeps the score de Van der Kolk Bessel (2015) (el cuerpo guarda el puntaje), es claramente una afirmación correcta, aunque la mente olvida, justifica etc. El cuerpo tiene un lenguaje que irá recuperando para expresarse al moverse, al usarlo, al recordar su idioma. Al movernos propositivamente, nos acercamos a esa memoria corporal guardada para conocerla y sanarla, volviéndola consciencia y recurso creativo, Cenobio Martínez (1998). Es un viaje de indagación en donde a través del movimiento, el tacto, la voz, la respiración y la anatomía vivencial, nos entrenamos en el arte de acompañar(nos).

La verdad es una tierra sin caminos, Krishnamurti.

El movimiento es muy visual y nos concentramos mucho en lo que vemos o en lo que ven quienes nos ven, pero la fuerza, la movilidad, la técnica, la respiración, el desempeño, la coordinación, el sentir, la velocidad etc. son cosas que no se ven por fuera, solo vemos el resultado. Sin embargo, el movimiento es una respuesta también cerebral a la información que se recibe y ésta responde a la visión, a la función vestibular, a la propiocepción, a la calidad sensorial, a la fatiga neurológica, a las emociones, a la percepción de seguridad vs. amenaza. El movimiento no solamente es mover muscular y óseamente, sino que podemos ver como creamos una compensación, dolor, rigidez y la pérdida de desempeño como respuestas protectoras, no solo como temas mecánicos. La movilidad es vista como la habilidad de una articulación de poder moverse activamente en todo su rango, utilizando fuerza, control y coordinación neuromuscular, @dancedoctoronline (2026).

Al conectar lo que se tapó/protegió y aceptarlo, ya no necesitamos taparlo y compensar. El MC no es para el otro y para ser vistos, sino que es para sentir/comprender/sanar: en última instancia es un viaje vinculante con otros si es en grupo, pero nace de la primera persona y su curiosidad por nosotros mismos.

Muchas veces buscamos movilidad, y no buscamos estabilidad, que es la habilidad que nos ayuda a movernos. Estirar mucho tampoco es la clave del movimiento, ya que el cerebro decide si el movimiento es seguro o no, permitiendo un mayor rango después. Si lo que percibe no es seguro, se crea tensión, se limita la movilidad y cambian los patrones de movimiento. La tensión es una estrategia de protección, no siempre un problema de flexibilidad. La estabilidad que buscamos no solo viene del core, sino de la visión, del balance y de la consciencia emocional trabajando juntas. Nos invitamos a trabajar coordinación, balance, enfoque, memoria, atención y contacto. Entender esto fortalece la flexibilidad psicológica. No siempre podremos elegir cómo sentirnos, pero sí podemos elegir cómo actuar frente a lo que sentimos, y  que  haremos  con  ello.

El contacto como vía idónea para la conciencia corporal

Según Gabrielle Roth (1989) el cuerpo es la gran metáfora/espejo de nuestra existencia, por eso hemos aprendido a ignorar, anular, negar, y abusarlo. No todos hemos aprendido a cuidarlo ni a tenerle confianza. La voz, por su parte, abre un puente entre respiración, emoción, vibración y presencia. Sacudirnos y temblar (el shaking) es óptimo para soltar movimientos detenidos que retienen la energía al no haberlos hecho en su momento, y nos impiden movernos con libertad y sin sobrerreacción. Lo cierto es que el cuerpo duele y crea síntomas que avisan de temas dolorosos o solo revisados, pero no incorporados (sanados), temas incómodos y excluidos. En la PHC invitamos al contacto con lo que hay para entrar en MC (entre otras prácticas promotoras del “darse cuenta”), y poder sentir lo no sentido todavía, o lo no sentido el suficiente tiempo para integrarse y aceptarse. Esto nos muestra otra tesitura de nuestras necesidades. Sacudir, temblar, rebotar etc. son patrones de movimiento fundamentales: no son técnicas. Son movimientos instintivos para regular el SN, pero no son formales en la mayor parte de escuelas somáticas. Estamos recobrando el lenguaje antiguo del cuerpo: el temblor le habla a la fascia y al SN de manera simultánea, aclarando emociones/necesidades.

Hay un conocimiento que no siempre pasa por las palabras, es preverbal, emocional, inconsciente: es lo que se llama somático, osea no solo físico, sino vivido, experiencial. A veces llega a través de la piel, en la quietud de una mano que se posa con atención, en la delicadeza de un contacto que no pretende invadir ni corregir, sino escuchar. En el ámbito de la somática, el contacto es mucho más que una acción física: puede convertirse en una forma de percepción profunda, una vía para acercarnos a la experiencia viva del cuerpo.

La persona que no ha tocado la quietud interna se pierde en el movimiento, Sadhguru.

Tocar a alguien no es solamente rozar una superficie físicamente. Es entrar en relación con un territorio sensible, cambiante, lleno de memoria y de matices. La piel, ese órgano extenso y continuo que nos envuelve por completo, recibe y emite información de manera constante. En ella se inscriben la presión, la temperatura, la vibración, la velocidad y la profundidad de cada estímulo. Gracias a esa capacidad de sentir, el contacto físico  puede abrir una puerta hacia el interior, hacia una comprensión más fina de cómo estamos hechos y de cómo nos habitamos: nos abrimos a ampliar nuestra consciencia, objetivo fundamental de este trabajo de vida, no solo de terapia, Meza Guinea Deborah (2017). El contacto manual es íntimo   y debe ser muy respetuoso y acompañante, no exigiendo cambios o movimientos, Guía Ética del IHPC Integra (2026).

Acuérdate que no te estás rindiendo a la vida, sino que te estás rindiendo a la resistencia que tienes hacia la vida, Michael A Singer.

El movimiento comunicativo es central para la actividad del contacto, por lo tanto, la falta de movimiento es fundamental para la evitación del contacto. Como nos movemos contactamos, ya que el movimiento es interacción. En el movimiento  percibimos lo que aprendemos y aprendemos de lo que percibimos. Un atributo del movimiento es su cualidad: suave, rápido, abrupto etc., Frank  Ruella (2010). La quietud propositiva, no es falta de movimiento ya que promueve la consciencia; la falta de movimiento es el no estar habitados estando quietos.

Sabemos que nos movemos en la medida en que nos movemos, Merlau-Ponty

Desde una mirada somática, el cuerpo no es una suma de piezas aisladas. No es sólo músculo, articulación o postura. Es un organismo vivo que guarda hábitos, aprendizajes y maneras de responder al entorno. Cada persona desarrolla una forma particular de sostenerse, de moverse, de protegerse, de estar en relación. El contacto atento (hacia dentro/fuera) permite acercarse a esa organización sin reducirla a una desviación, sino reconociéndola como la expresión de una historia corporal. Tocar puede favorecer algo esencial: el reconocimiento. A través de un contacto claro y sensible, una persona puede empezar a notar tensiones que habían quedado normalizadas, apoyos que apenas registraba, patrones de movimiento que repetía sin advertirlo, etc. A veces aparecen también huellas más sutiles: formas de contención, y memorias. No se trata de forzar una transformación, sino de crear las condiciones para que el cuerpo pueda percibirse con mayor nitidez y que vea que hace con ello. Cada mecanismo/patrón tuvo una función como por ejemplo complacencia, híper independencia, la necesidad de controlar, la dificultad para poner límites, sobrevivir etc., Chódron Pema (2016). Muchas veces intentamos corregir el comportamiento sin comprender la necesidad que hay debajo. Pero cuando dejamos de pelear con el síntoma o postura, y empezamos a escuchar lo que intenta proteger, podemos entrar en contacto con nuestra historia o la de otro, y mirar con más compasión y profundidad que detrás de eso hay un ser humano haciendo lo que puede con lo que hay. Esa comprensión suele ser el comienzo de una transformación mucho más profunda que la crítica o la vergüenza. Bodhipaksa (2026) refiere que la compasión nos dice “vas a estar bien” y reduce el sufrimiento, y la lastimadura a nosotros mismos, en cambio el juicio/exigencia nos dice “pobre de nosotros, esto es terrible” e incrementa el sufrimiento, perpetuándolo.  Ahí está una de las aportaciones más valiosas del MC: no persigue un ideal externo al cual el cuerpo deba ajustarse. No busca imponer una forma correcta de moverse ni una postura perfecta.  Podemos hacer una postura “perfecta” de yoga ó chi kung, por ejemplo, y no tener idea de lo que pasa internamente, ya que toda la atención está en el afuera, en la forma y no en el fondo.  Queremos ampliar la percepción y hacer espacio para que cada persona descubra otras posibilidades de organización y presencia. El cambio, cuando aparece, no llega por imposición, sino por comprensión sensible, aunque el cambio no es lo que se busca explícitamente, sino la consciencia. Este surge solo cuando algo en el cuerpo encuentra una nueva manera de sentirse, organizarse y responder, Rolef Ben-Shahar, A (2014).

El contacto (con nosotros y con otros) no es una técnica manual sino una práctica relacional. En MC al tocar y detenernos en quietud comprendemos que el contacto físico es una cualidad de presencia que afecta a la experiencia. No sólo importa qué se hace con las manos, sino desde dónde se lo hace: con cuánta disponibilidad, con cuánta claridad, con cuánta sensibilidad hacia el otro cuerpo y hacia el propio. Importa muchísimo  el para  que  tocar, no  solo  el  cómo  tocar. En MC entendemos al contacto como un movimiento que se va dando y desenvolviendo en el presente, creando ajuste creativos o conservadores que se darán en la frontera entre lo intrapersonal y lo relacional, Perls, F; Hefferline, R; Goodman, P (2002). Es importante señalar que el contacto físico no es indispensable en el MC ni en la PHC. Todo depende del estilo, momento, cultura, necesidad, etc.

María Vélez (2026) nos recuerda que en una cultura que a menudo privilegia la rapidez, y la desconexión, recuperar el contacto/escucha puede ser una forma de volver al cuerpo como a lugar de conocimiento. El cuerpo no sólo ejecuta funciones: también escucha, recuerda, reorganiza y aprende. Es en esa escucha que puede abrirse una conciencia corporal más honda presente y disponible.

Al practicar el MC nos damos cuenta de cuan robotizados estamos haciendo repeticiones sin ESTAR. Poco a poco aprendemos a no regañarnos por no estar, y nos invitamos a desarrollar un proceso de presenciación, arraigo y centramiento con nuestra atención/sonido/respiración en el presente y ya no nos abandonamos tanto. Renunciamos un poco a ser “civilizados” para ser humanos sintientes, Pinkola Estés Clarissa (2022). En la práctica del Yoga consciente, se llama Sati Yoga al aprender a reconocer las diferentes energías del cuerpo: estabilidad, movilidad, flexibilidad, fortaleza y descanso para equilibrar la salud, y así poder llevar esas cualidades a cualquier aspecto de nuestra vida, aprendiendo a vivir desde una energía luminosa y presente. El MC promueve el ser y estar antes que el hacer al observar las partes que conforman el movimiento.

El cuerpo humano no es un instrumento para ser utilizado, sino un ámbito del propio ser para ser experimentado, explorado, enriquecido y valorado, Thomas Hanna.

Los patrones por desarrollar no necesitan nueva información, sino nueva experiencia, y ésta se puede dar con MC y con un acompañamiento psicoterapéutico serio. Así el ejercicio o movimiento cotidiano también se convierte en un acto de auto observación y transformación, potencialmente sanador. Estos patrones nuevos vendrán de la creatividad y resiliencia de la persona, y no serán impuestos desde fuera, como enderezarse, o no agacharse, etc., Blake Amanda (2018).

Zonas corporales con más represión emocional y tensión crónica

Cadera/pelvis

La cadera/pelvis es una de las zonas donde más se sostiene el peso del cuerpo y de la vida emocional. Transfiere fuerza, estabiliza el centro y participa en cada paso que damos. Suele ser una zona que se rigidiza/anestesia cuando siente que necesita contener más de lo que puede soltar. La tensión no se siente solo física, sino como resistencia, control, dureza o dificultad para dejar que el cuerpo se mueva con libertad. A veces la sexualidad se usa exageradamente o no se accesa, así como el poder que ahí tenemos. Es una zona con vergüenza, placer, culpa, secretos, y gran potencial transformador. Cuando el cuerpo empieza a sentirse seguro, la cadera también cambia y se muestra. Hay caderas que dejaron de moverse porque el cuerpo aprendió a contenerse: es una de las articulaciones complejas más profundas y estables del cuerpo. Desde ahí nos sostenemos, desplazamos impulsamos y es un centro que contiene la potencia. Es el centro mismo, trabajándose desde el ombligo con centramiento Bailey (2025), y se trabaja con glúteos o abductores, rotadores profundos y piso pélvico. No solamente se mueven las piernas que absorben la carga y la transfieren, ya que su fuerza estabiliza al cuerpo y nos permiten avanzar. Necesitamos movilidad, pero también sensación de soporte, que no siempre hay. La rigidez o desconexión no solo es por falta de flexibilidad, sino que la pelvis sabe que todavía no puede soltar la memoria y confiar. ¿Qué lado sostiene más? ¿Qué pasa si tocamos la potencia real? Hay mucha fuerza y también miedo. Caminar lento es fundamental. Centro creativo y de poder que despierta nuestro interés y auto investigación. Los flexores de la cadera en el músculo psoas, conectan la columna con las piernas y se contraen. Durante el estrés se tensan los glúteos y el músculo piriforme situado debajo del glúteo mayor: se puede comprimir el nervio ciático, algo muy común en las personas con ansiedad crónica. En general, todos estos músculos cuando están tensos tienden a funcionar con una activación basal más alta. Esto significa que el cuerpo vive en un estado de alerta casi constante, aunque no haya ningún peligro en tiempo real. Esta atención se acumula en los músculos y crea dolor crónico y después enfermedades. La tensión muscular crónica nos hace engancharnos o desbordarnos muy fácilmente y tener un sentido de urgencia, una sensación de sobreestimación y enmascaramiento, híper vigilancia y auto protección sostenida inconsciente.  Los sentimientos/necesidades inhibidos o congelados, se convierten necesariamente en músculos congelados y viceversa.

En el MC utilizado como herramienta central de la PHC, podemos ver si nos podemos quedar en nuestro centro aun cuando hay incertidumbre, o ¿qué hacemos? ¿podemos ver lo que hay sin interpretarlo? ¿Podemos sentir el vacío sin que sea perdida? ¿oír el silencio sin que sea abandono? ¿en qué momento pasamos de apertura a defensa? ¿podemos no sobre adaptarnos? ¿podemos sentir ganas de cercanía y no acercarnos? ¿podemos tener presencia sin fusión? El movimiento activo requiere de energía y la quietud (movimiento receptivo) requiere de menos energía. Hay movimientos que requieren energía limitada porque son automáticos como prender la luz, pero hay movimientos que tienen que ver con lo relacional en que requerimos dosis energéticas más sostenidas y es ahí donde, debido a la historia pasada, del trauma, etc. Puede interferirse la movilización de la energía o el acceso a la misma cuando la movilización es interrumpida en el ciclo de la experiencia, o es cuando nos preguntamos qué interfiere en la movilización. El ajuste creativo que hagamos para movilizar la energía pélvica  a través de la acción y el esfuerzo nos hace ajustarnos creativamente a las demandas del organismo. Si tenemos poca vivacidad o excitación con movimientos flojos y la conducta no tiene presión, nos preguntamos cómo es que la persona apoya su acción, como es el tipo de energía que emplea, como es su tipo de contacto, que tan fácilmente se pone en movimiento y lo puede sostener. Para vivificar el MC de la pelvis trabajamos los pies y piernas para que este movimiento se sostenga y  arraigue. Al trabajarla veremos que hay mucha ternura, rabia, miedo creatividad y placer guardados esperando expresarse.

Pecho

Lo sentido en el corazón, lo sensible, el amor, la ternura, el anhelo, la timidez, la vulnerabilidad, la carencia, se esconden aquí, así como el dolor de la ausencia y la carencia de todo ello.  A veces el pecho se hunde, a veces se infla para apoyar la represión de la tristeza, o por orgullo y alegría. Ayuda a contraer la respiración y “no sentir”. Zona personalísima y sensible que hay que trabajar con cuidado y despacio, pero con profundidad.

Cuello/mandíbula

El cuello, sobre todo   el esternocleidomastoideo es responsable de los dolores de cuello/cabezas crónicos cuando el SN está en alerta constante. Es una  zona a  trabajarse  siempre  ya  que por aquí pasa el nervio vago y el nervio espinal que  regulan  el  arraigo, al  SN,  anímico y al  stress,  es  decir  el estado  de  ánimo  en  general.  Los hombros y el trapecio superior, los músculos más conocidos del estrés, nos hacen subir los hombros hacia las orejas de forma involuntaria cuando hay tensiones acumuladas y tiene mucho que ver con cargar responsabilidades no propias, y el miedo. Siendo sobre responsables o sintiendo culpa de soltar y poner límites, se crea una espalda rígida con dolor lumbar, tensando el cuello crónicamente y limitando su movimiento y rotación. El cuerpo se prepara para huir o protegerse. Migrañas, brain fog, tensión ocular, etc. son algunos de los síntomas de temas en el cuello, que añaden a la sensación de separación entre cuerpo y mente. “Tragarnos” nuestras palabras y preguntas. Es un segmento comúnmente apretado para poder pensar y hacer sin sentir. La mandíbula aprieta para callar, es tensión de lo “no dicho”, del miedo y del enojo. El sonido ayuda particularmente en esta zona. La  garganta  no  solo  es  voz, sino  que  regula  nuestra neurología.  Si  abrimos la  garganta, la  respuesta  de  alarma baja, ya  que  es uno  de los principales lugares  en  donde  cerramos al  haber peligro: el  clásico nudo  en la  garganta  que puede  ser  crónico  e  imperceptible hasta  que  se  trabaja.  Al soltar  y  confiar no  solo  soltamos, sino  nutrimos la  confianza. Cuando llevamos la cabeza hacia atrás y abrimos conscientemente la garganta en posturas de yoga como Utkatasana con extensión cervical, Matsyasana o Ustrasana, o posturas  similares no solo estamos  estirando  cervicales, sino que  abrimos el  SN, ya  que tenemos músculos suprahioideos e infrahioideos, fascia cervical profunda, laringe y faringe, y conexiones directas con el nervio vago, además  de lo  mucho  que  el  corazón ha  callado o no  sabía  cómo  expresar hasta  ahora.
En el  cuello, está el  hueso hioides muy importante  para  trabajar: es un pequeño hueso con forma de herradura en la parte anterior del cuello, por debajo de la lengua y por encima de la laringe. Al  tocarlo por  ambos lados al mover la lengua  se  siente su movimiento. Es muy importante porque tiene que ver con diferentes funciones como el tragar, respirar, y expresar.  Conecta a la mandíbula, la lengua, la garganta, y la musculatura profunda del cuello, y  es el único hueso del cuerpo que no se articula directamente con ningún otro hueso: permanece suspendido por una red compleja de músculos y ligamentos. Cuando acumula tensión, puede aparecer la sensación de garganta cerrada, dificultad para expresar lo que sentimos y hay tensión mandibular, @alberto_panizo_pragi (2026).

Cuando la extensión  de cuello se realiza con soporte muscular y sin colapso, ocurre una disminución del tono simpático (estado de alerta) y una activación del sistema parasimpático (relajación). El cuerpo recibe el mensaje de que es seguro soltar. Soltar la cabeza no es abandonarla. Es sostenerla con conciencia y propositivamente. Cuando el cuello se siente seguro, el sistema nervioso se regula, entonces el cuerpo deja de defenderse: podemos  sentir  y  expresar. Es un  centro  de autosanación  importante.

La lengua está interconectada con el diafragma a través de una cadena facial continua, pasando por  el  hioides hasta  el  pericardio que  envuelve al  corazón. Por eso tensar la lengua tensa el diafragma. Por la parte posterior esta cadena une la lengua con la cervicales  C1 y C3. La deglución moldea la columna; pasar saliva no sólo es un acto digestivo, sino una postura en movimiento, ya que tragamos como 2000 veces por día y este patrón  afecta a todo el cuerpo. La mandíbula y la lengua comparten espacio funcionalmente, entonces la cadena miofacial profunda conecta el hioides, el diafragma y el psoas, afectando a  toda la postura corporal y al pecho. A veces las alteraciones del arco plantar, o de hiperlordosis, necesitan trabajar la función lingual y mandibular. Todo  se  afecta y  se influencia, @alberto_panizo_pragi (2026).

 

Sweet Dreams Digital Art

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Hombros

Los que cargan y se insensibilizan para seguir cargando. La fuerza, la tracción, la perseverancia, el hacer demás para otros, la rabia de la falta de ayuda o de la injusticia y de no recibir ayuda. La imposibilidad de cargar y de que alguien cargue por nosotros como niños. A veces los hombros se vencen (como un gancho de ropa con mucho peso) por no poder cargar más pidiendo que alguien se haga cargo. Gran resistencia al stress y tensión hay en esta zona casi siempre.  Escapulas, occipital, y brazos  están  implicados  en  dolores  aquí, así  como  en brazos y  pecho. A veces empujando propositivamente  la pared o  cojines  con  sonido el  dolor  crónico  disminuye, ya  que  se  necesitan  articular muchos  límites. En ciertos casos, el impedimento a pedir no permite  estirar  los  brazos y  recibir y  se  queda ese movimiento  de “extensión hacia” reprimido: se necesita  practicar humildad y paciencia.

Aparato digestivo

Como plantea Boyesen Gerda (1990), éste no solo procesa los alimentos, sino las emociones. Creo que es por ello que la población presenta tantos problemas digestivos en general, y se apresura a cambiar de hábitos, tomar remedios caseros y alopáticos, comer orgánico, etc. sin atender sus emociones: lo no digerido, lo que cae pesado, lo que se quiere devolver, lo no nutricio, la comida chatarra emocionalmente, las alergias, etc.  Hay cosas tragadas por educación y obediencia que no elegimos con consciencia, y ahora lo podemos hacer. Elegir el alimento sin rigidez es libertad. Una zona en donde puede haber mucha ansiedad crónica.

El sistema vestibular

Este es uno de los principales sistemas afectados por el stress, pero menos reconocidos. Según @belu.wellbeing (2026), el sistema vestibular es un GPS del oído interno encargado de decirle al cerebro dónde está el cuerpo en el espacio; equilibra la postura y la coordinación dándonos la sensación de seguridad. Cuando el SN está sobrecargado, tenemos dificultad para concentrarnos, hipersensibilidad al movimiento, ruido, sensación de falta de firmeza, ansiedad sin motivo aparente, mareos, etc. Hay que hacer determinados movimientos lentos y conscientes, ya que como sabemos el equilibrio físico está estrechamente relacionado con el emocional. El sistema vestibular necesita trabajar el nervio vago y reducir la carga sensorial. El sistema necesita silencio para recalibrar. Trabajar los síntomas y enfermedades con especialistas es indispensable, así como trabajarlos en terapia también lo es: parte de ese trabajo es el MC. Los síntomas crónicos de ansiedad, y de sistema nervioso desregulado, tienen mucha relación con emociones que no están procesadas restándonos equilibrio. Cuando las emociones se suprimen o evitan, el SN no completa su respuesta y la activación permanece en el sistema de manera inconsciente a lo largo del tiempo; esto contribuye a patrones permanentes de tensión, inflamación, desregulación, incomodidad, etc.: el proceso no está completado. Cuando se permiten las emociones con seguridad, el cuerpo tiene la capacidad de moverse a través de, y resolver las activaciones, incrementando su capacidad de respuesta y ya no reaccionando solo desde la sobrevivencia. Por eso es importante poder sentir en nuestro propio sistema en donde estamos acarreando algo que ya no está actualizado ni presente, para moverlo/sonarlo. En esta zona arraigamos nuestra estabilidad física y emocional.

Llevo conmigo todas las batallas que evité, Fernando Pessoa.

Nunca  trabajaremos  zonas  corporales  sueltas, sino  como parte  de  sistemas  complejos  de interacción, aunque hagamos  énfasis  en alguna  zona. Lo que más nos define como terapeutas corporales y personas interesadas en la salud, es la elección cotidiana: movernos o no movernos (somato emocionalmente) con propósito y consciencia: eso le da a nuestro día posibilidades que desconocemos, pero se acumulan, ampliando nuestra perspectiva y consciencia, Feldenkrais (1995). Al ser nosotros nuestro propio instrumento de trabajo, lo atendemos y sin moverlo es imposible. Ese tiempo especial, y ese tiempo repartido en la cotidianidad es amor propio y responsabilidad personal. A veces tenemos tiempo de darle dos horas a ese “espacio”, o a veces solo podemos darnos “breaks” somáticos de movimiento y observación mientras vamos por la calle, o esperamos en un café. Todo suma. Soma quiere decir en griego el cuerpo viviente que se percibe desde adentro, no como un objeto al cual se ve desde afuera, sino como un ser viviente e indudablemente su explicación existencia y utilidad van mucho más allá de trabajar/producir, sino de ser y darse cuenta, y colaborar. Desde esa consciencia la productividad es expresión.

Es muy importante saber en la práctica psicoterapéutica que las herramientas de liberación somática pueden ser usadas como alternativas de represión al usarlas como calmantes del SN, y no entrando a las sensaciones sentimientos y necesidades reales del paciente/alumno: mucho ojo. Las herramientas se usan para profundizar el contacto y el awareness no para hacer bypass emocional. La catarsis es útil, pero no es el objetivo.  El darse cuenta es el inicio, hacerse cargo (responsabilizarse, no sobre responsabilizarse) es el proceso de vida que le sigue.  Primero el awareness, después la repetición lenta y propositiva de patrones diferentes, y después el arraigo y/o embodiment* de una organización/conducta diferente: así el cambio es duradero.

Cuando cambias de identificarte con tu propio dolor, a ser la compasión que sostiene dicho dolor, todo cambia, kristin Neff.

La postura es un proceso y una capacidad

No usamos al cuerpo para entrar a una postura, sino que usamos una postura para entrar al cuerpo, Feldenkrais.

A veces pensamos en las posturas como correctas e incorrectas. Sin embargo, éstas son el reflejo de lo que sentimos y de lo que somos a lo largo del tiempo; es la manera en la que se respira y se estira o acorta la columna, o cuando se contrae porque estamos muy estresados, tensando los hombros, etc. También sabemos que la postura es afectada por la manera en la que nos sentimos, pero la postura es un proceso, no solo es forma, y ésta afecta a su vez, la manera de sentir, osea al fondo.

Emotion shapes posture and posture shapes   emotion, The    Feldenkrais Guild UK.

La postura es la habilidad de movernos en cualquier dirección en cualquier momento desde el punto de vista del Feldenkrais (1972). Es la viva expresión de cómo nos organizamos en la gravedad influenciada por nuestra historia, hábitos, emociones intenciones, etc. y entonces cuando nos descubrimos en una postura no óptima, la pregunta es cómo podemos hacerlo más fácil a partir de la atención suave, y el esfuerzo rápido se calma. Darnos cuenta, nos abre las posibilidades y opciones, y es ahí en donde podemos encontrar comodidad y en donde comienza el cambio. Las posturas emergen desde el sistema nervioso, de manera que pueden cambiar. La atención transforma la acción. Movimientos suaves pueden cambiar hábitos antiguos y abrirnos a nuevas posibilidades de comodidad.

La postura física es la manifestación posterior de lo que originalmente fue una actitud sostenida y antes de la actitud, fue una intención mantenida. La postura por eso nos lleva a reflexionar la profundidad desde donde la creamos y la comunicamos.

Sostenerse antes de moverse, Feldenkrais.

Algo que lastima nuestra salud mental es esta necesidad constante de dar sentido inmediato a lo que sentimos o querer imponer narrativas complejas a procesos que apenas estamos experimentando. Tomar posturas ante… antes de saber más de nosotros, nos hace traicionarnos. Mucho de este impulso en realidad viene de que tenemos poco espacio de procesamiento en el cuerpo y entonces racionalizamos todo rápidamente para no tenerlo que sentir, pero con el tiempo esto genera acumulación de muchas emociones no procesadas y rigidez somática por saturación. Nos damos cuenta de que no podemos pedirle empatía y entendimiento a alguien que evita sus sentimientos, especialmente si somos nosotros mismos.

Hemos confundido a la postura con la apariencia. Una buena postura no es una forma, sino una capacidad y un proceso. Es la habilidad de movernos en cualquier dirección sin esfuerzo innecesario. Visión funcional y no solo estética. Nos apartamos del espejo, para acercarnos a como nos sentimos realmente, y a ver la cualidad de la presenciación, Bailey (2025).

Hacer espacio para nosotros dentro del cuerpo es fundamental para poder contener aspectos incomodos o contradictorios en

la vida y las relaciones. Podemos quedarnos. Podemos contener las contradicciones: si no hay espacio para nosotros reaccionamos y evadimos, negamos. Eso es madurar: habilidad sustancial para un terapeuta corporal que podrá contener y sostener el proceso del paciente junto con el propio, Hubl (2020).

A partir de cierta edad ya no podemos justificar o culpar a padres y sociedad por el vivir y ser como lo hacemos. Elegimos sanar o repetir; ojalá sanar dándonos cuenta de las repeticiones. Abrazar la historia y elegir el camino de como caminar, con quien y para qué. Ya no más excusas y justificaciones: esta es la invitación. El mito del repetir y repetir movimientos y, por lo tanto, conductas, ha frenado la evolución de la rehabilitación y el rendimiento deportivo y psicológico, Hamill, J., et al. (2012). El cerebro no es un reproductor de cintas, sino un estratega de la incertidumbre. Necesitamos hacer las cosas de manera variada. Cuando un paciente presenta un dolor persistente, a menudo encontramos una pérdida de variabilidad motora. El sistema se ha vuelto predecible y, por ende, vulnerable, Latash, M. L., et al. (2002). ¿Como podríamos facilitar el trabajo de movimiento para que haya una mayor coordinación y no repetición mecánica para ampliar su abanico de respuestas motrices? ​Ducharme, S. W., et al. (2021). Si la rodilla o columna solo saben gestionar la carga de una manera, el desgaste es inevitable. La verdadera resiliencia integral nace de la capacidad de redistribuir el estrés mecánico en tiempo real, Bartlett, R., et al. (2007), Van Emmerik, R. E., et al. (2016), Blake Amanda (2023). Una mirada integral no significa mirar más cosas, sino entender mejor las relaciones entre ellas: la visión holística.

Barbara Tversky (2026) nos pregunta si el acto de pensar es hecho solo por el cerebro, o sucede en otras partes, y subraya que el pensamiento es somático y espacial. El conocimiento espacial abarca la mitad del córtex y se desarrolló antes que el lenguaje. Aun los conceptos abstractos como la justicia, señala, tienen base en respuestas corporales y viscerales que preceden las palabras. No solo pensamos con la cabeza, desde luego. Observamos en el MC que, al movernos y organizarnos creativa y novedosamente, sentimos/pensamos diferente. La memoria está en el cuerpo y en el campo energético, Cenobio Martínez (1998).

Posponernos a nosotros mismos es una de las claves para la inconsciencia y el robotismo obediente, como postura crónica ante nosotros mismos. Particularmente las mujeres con dobles roles (familiar y laboral), y con autoestimas más bajas en promedio, nos posponemos porque es lo aprendido y el “ser buenas” implica hacerlo. Se asume que nos posponemos y que importamos menos. El movimiento no es consciente y nos movemos todo el día. El MC nos permite detener el aprendizaje crónico y ancestral de posponernos, darnos nuestro lugar e iniciar el camino de regreso a casa en donde hay luz y disponibilidad para vernos, Butler Judith (2022), Bailey (2025), Vandana Shiva (2005). La postura ante nuestra importancia cambia, y cambia la postura física. No es posible la ampliación de la consciencia ni la sanación sin detenernos a observar(nos), y desde ahí tomar mejores decisiones de vida. Muchas veces nos movemos rápido a juzgar, criticar o generalizar, y este rápido reflejo de la mente, tiene relación con nuestro movernos sin atención al cuerpo. La atención psicosomática, es algo que se practica, no algo que se aplica como una técnica, ya sea con pacientes o con nosotros mismos.

El MC implica estar sonando mientras lo hacemos. Vocales solas o sonidos sin contenido, ya que emitir sonido es beneficioso para el nervio vago, que responde tranquilizándonos: profundiza la respiración y se baja la frecuencia cardiaca de manera que el cortisol baja. Esto no es solo corporal y psicológico, sino biológico. Es mucho más fácil entrar en contacto mientras el cortisol está más bajo. La mayor parte de nosotros respiramos solamente hasta los hombros, de manera rápida y superficial y el sistema simpático quisiera gobernar las 24 horas para obtener metas. Lo llamamos normal, pero no lo es, es modo sobrevivencia. Cuando llevamos nuestra atención al estómago y producimos sonido desde abajo, el diafragma aprieta al estómago que es el centro instintivo y se abre el corazón permitiendo que el cerebro se vaya a un estado alfa. Todo esto se consigue con el sonido y al tararear: relaja, estimulando a la vaina de mielina qué cubre el nervio vago logrando que el SN sea más resiliente con el tiempo, no es cosa de creer, sino de abrir la boca y sonar, y de abrir los oídos y escucharnos, por fin. Es cosa de experimentarlo sostenidamente.

¿El terapeuta tiene postura correctiva o postura acompañante? Tendremos que tener mucho cuidado en no caer en la visión correctiva del movimiento y de la terapia, para estar en una disposición acompañante reflexiva y autentica. No corregimos movimientos, ritmos, etc. porque cada cuerpo se mueve como puede/quiere, sino que acompañamos y sugerimos formatos y experimentos de quietud y movimiento que puedan favorecer la consciencia más plena del tema presente del paciente o grupo. El cuerpo es una experiencia viva, no algo a reparar. No trabajamos con versiones mejores o peores, sino que con todas ya que somos todas. Es en la unificación y en la aceptación positiva incondicional que encontraremos la salud, Rogers (2012). La visión correctiva no nos ve, sino que ve lo sobrante, lo faltante e incorrecto para amoldarlo a una idea de cómo debería ser. Es la visión del maestro tradicional, psiquiatra, modelo médico, padre punitivo etc., del super yo, que le confirma al SN del paciente/estudiante que algo está mal de origen consigo mismo y que el maestro/terapeuta, lo ayudará a eliminar, limpiar o superar ese mal original. El paciente necesita espacio para ser, crecer, verse y moverse hacia la sanación: no necesita corrección, sino empatía y acompañamiento. En el espacio seguro acompañante podemos crecer, ya que el silencio y la presencia nos nutren. Foster (2010), Buber (2017).

La total quietud del ser viene cuando la resistencia al movimiento, a la impermanencia, a la vivacidad y al cambio, están ausentes: entonces llega la quietud viva y vital, Adyashanti.

Al ver a alguien moverse y ver su postura, sabemos que su fascia y su fluido cerebroespinal están en conexión. Ahí está nadando el cerebro que está unido a la fascia alrededor de la columna uniéndonos con todo el cuerpo. La conexión profunda es hermosa. El movimiento cambia la tensión, y esto cambia al medio ambiente. Intentamos regresar coherencia a la red que somos integrando movimiento, respiración, sonido, ritmo cardiaco, fuerzas mecánicas, fascia, músculos sentimientos, etc.

La postura no es solo estructura, es una expresión continua del estado del SN autónomo, o sea, por ejemplo, un tórax elevado y un cuello rígido no se instalan solo por malos hábitos, son también el registro físico de un SN que se mantiene en alerta. La mecánica sin consciencia nos lleva a perder la información más relevante que está contando el cuerpo a través de su postura. La fascia no conecta estructura, sino que memoriza la historia del SN, del trauma, y los momentos de placer y tranquilidad. El gozo es fundamental en el MC como la habilidad de utilizar lo que sabemos/somos para reconectar con la vida: el flow.

Las tensiones fasciales se estabilizan como patrones de compensación, ya que la fascia alberga tres veces más neuronas sensoriales que motoras y su función principal es enviar información al cerebro y mover al cuerpo. Necesitamos leer/sentir la fascia, la postura, el trauma y los sentimientos en conjunto como dimensiones de un mismo fenómeno, con lo que es posible acompañar y transformar. El trauma fragmenta y separa. El MC y la PHC pretenden reunir la separación a través del acompañamiento seguro y de la expresión emocional, psicocorporal y racional que se pueda comprender y acomodar con tiempo.

La postura/actitud/disponibilidad de quedarnos con lo que hay, no es información nueva, sino una postura nueva ante lo que hay. Hay una gran diferencia entre tener conciencia de lo que sentimos, y tener la capacidad de estar con eso. Lo importante aquí no es sentirlo solamente sino poder quedarnos: la evitación es el problema y eso se practica con el cuerpo; no es aprender a sentir más, sino a sostener lo que sentimos y procesarlo. No necesitamos entenderlo para sostenerlo. Al sostenerlo y aceptarlo se transforma y cumple el sentimiento su función. Sostener lo placentero, como lo difícil. A veces sentimos mucho y nos desbordamos o sentimos poco y algo se apaga. No sostener el sentimiento lo hace permanecer, sentirlo a fondo lo hace seguir su camino, paradójicamente. El camino hacia el despego es sentir a fondo, Chódron Pema (2016).

El movimiento y su lenguaje

Tener una vida espiritual, significa encarnarla y vivirla, desde la manera en la que te mueves, comes, actúas y tocas las cosas de tu vida, Jack Kornfield.

Trabajamos al servicio de la salud de las personas, y mejoran su postura, sus tejidos, su rango de movimiento, su consciencia y responsabilidad de sentimientos y necesidades. Sin embargo, algunas personas mejoran y vuelven a presentar los mismos patrones, aparentemente empeorando. El famoso dicho de Freud de “neurosis es repetición”, se comprueba. Chödron (2016) señala que la vida nos repite las lecciones hasta que aprendemos de ellas en su totalidad. Esto parece sucedernos todo el tiempo como parte de la evolución, y lo traducimos como empeorar o retroceder, y no como parte del avance. El Progreso se “enmascara” ya que es un espiral en donde hay aparentes retrocesos, González Garza  Ana Maria (2022).

El MC de hoy es un lenguaje que explicita contenidos conocidos y desconocidos y que no tiene que ser igual al de ayer ni de mañana, y como todo lenguaje, tiene una parte de identidad conocida, y otra de identidad desconocida que expresa el presente pasado y futuro, así como nuestra cultura. Este lenguaje se está expresando y buscándose así mismo, reformulando su formato y su contenido. Representa también al mundo imaginario: es una aventura. El MC está en movimiento a su vez. El movimiento/quietud es un lenguaje primario y universal que tenemos desde que estamos en gestación y durante la infancia inicial. Podríamos decir que es nuestro lenguaje materno, Vélez María (2026-2).

Cuando realmente escuchamos a alguien, la dimensión de quietud crece y se convierte en una parte esencial de la relación, Eckart Tolle.

Para acompañar procesos profundos y no solo de forma, sino de fondo, aprendemos en el camino que fascia, postura, sentimiento, y trauma no son campos separados. Son un mapa integral. La mayoría de las formaciones de salud enseñan el cuerpo por partes y especialidades. Hay técnicas manuales más tipo Rolfing, hay otras que son más energéticas tipo, Reiki, etc. No son psicoterapias propiamente, aunque pueden ayudar mucho. Hay otros tipos de trabajo psicocorporal que se hace para trabajar trauma, carácter, sistema nervioso, etc. como la PHC, y hay otras ramas que trabajan más bien la postura (la posturalogía). El MC desde la perspectiva de la PHC trabaja todo lo que se va presentando en términos de memorias, tejidos, quietud, órganos, carácter, postura, sentires, etc. permitiendo la expresión cuidada e integral del cuerpomente: ya no más a las partes solas. Es en la integración que se va encontrando sentido.

La carga y la descarga son un lenguaje en sí. La carga puede ser la disponibilidad, generación o acumulación de energía propia para vivir, hacer, etc. necesaria para la vida, y puede ser la carga externa (que se vuelve interna) del afuera, de los demás, la culpa, la generosidad, la inconclusividad, etc. La descarga puede ser el soltar, gastar, descansar en el manejo de la propia energía, necesaria para digerir, o puede ser crónica descarga que no puede cargar como en la depresión, o como cuando se carga poco y dura poco, como en la oralidad. La autorregulación se da en la danza y movimiento entre carga y descarga y los miles de momentos intermedios que hay entre movimiento y quietud.

El cuerpo sostiene la verdad de lo que pasa y pasó, y hay que encontrar un lenguaje para que lo relate, que no solo sea verbal, porque no basta. La mente sostiene a veces solamente la historia y el relato de los eventos, ya que la mente puede justificar y distorsionar la información, pero el cuerpo no miente: es mucho más confiable. El cuerpo permanentemente está procesando información más abajo de la consciencia a través del SN, del cerebro límbico y de los caminos sensoriales que buscan y comunican la seguridad, la resonancia y la amenaza. La invitación es a poder encontrar la verdad que está dentro del cuerpo. Pensar es una herramienta complementaria y no la única que hay que consultar. Para ello es muy necesario reconectarnos con la percepción y el sentimiento, recobrando la inteligencia intuitiva y somática, intentando que nuestros pensamientos, emociones y presencia somática se alineen, pudiéndose integrar con más profundidad, y autenticidad. Al llegar a una congruencia real que incluye lo somático, el lenguaje del cuerpo regresa a sentirse conectado y el movimiento es, honesto y relacional. Entonces el lenguaje corporal es un portal, ya que el SN y la sabiduría somática han retomado su propia voz que algún día aprendimos a ignorar, ya que teníamos que escuchar las palabras, pero no lo que el cuerpo comunicaba. La sensibilidad se convierte en el lenguaje inteligente y podemos responder con mucha más precisión y cuidado. Es posible recuperar la autoridad psicosomática, si entendemos el lenguaje de nuestro cuerpo. El cuerpo está constantemente comunicando a través de la sensación, intuición, energía, e impulso. Crecer tiene que ver con traducir y entender este lenguaje y pedir menos respuestas al afuera. Retomamos nuestro poder, Lowen (2021), Barstow (2017).

Una de las cosas más difíciles de entender en la psicoterapia tradicional y en la visión médica alópata, es que el acceso a la emoción no ocurre hablando de la emoción. Es otro lenguaje que ocurre construyendo la capacidad fisiológica para sostenerlo. Al trabajar zapateando, vibrando, sonando, con quietud, estirando, empujando, etc. “oímos” ese lenguaje y empatizamos con ello. Ni el SN ni el carácter sanan por comprensión, sino cuando la comprensión, el sentir y la fisiología empiezan a trabajar juntas en espacios de seguridad y respeto.

La consistencia y la repetición nos dan una base sólida para respetar la naturaleza del movimiento humano, pero estamos hechos para la variedad expresándose. A veces el lenguaje que fue reprimido sale de maneras insospechadas al expresarse ahora, y aprende a hacerlo de manera cada vez más organizada. Los entrenamientos funcionales nos dan fuerza y eficiencia. Los movimientos mixtos nos ayudan a traducir las habilidades hacia el flow. El ritmo marcial ayuda a resolver problemas complejos, así como la danza nos recuerda que nuestras articulaciones son multidimensionales, y el yoga nos invita a traer la respiración a cada movimiento, de manera que el movimiento no tiene límites. Todas estas prácticas no están separadas, sino que forman parte de una conversación más grande, a partir de escuchar nuestra presencia y conciencia en el cuerpo, y del lenguaje corporal personal que vamos desarrollando.

La gente se ha obsesionado tanto con el pasado para ir allá y entonces sanar, que se le olvida estar presente, motivo por el cual no sana y “nada cambia”, o nada se mueve. La mente en movimiento junto con el cuerpo nos ayudará a estar presentes y poder arraigar y habitar la quietud y el movimiento como herramientas del lenguaje que somos. Es el espíritu que se comunica, Lowen (2021). La quietud propositiva es alimento para el alma/mente. La  quietud involuntaria nos habla  de  desmayo, perdida  de  consciencia, desconexión, o muerte.

El MC promueve el autoconocimiento, que nos dirige hacia observar lo que repetimos, lo que descuidamos y protegemos: el movimiento es una cualidad del ser que nos adentra en este proceso comunicativo.

Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo, Ludwig Wittgenstein.

El cuerpomente está respondiendo al medio ambiente siempre, entonces el movimiento no termina cuando terminamos de trabajar y movernos, sino que se exporta a la cotidianidad y se muestra en la vida. Nos regulamos y desregulamos todo el tiempo. El movimiento al exportarse a la sociedad en donde nos movemos no es una práctica que da confort o fitness individual, sino que ayuda al movimiento colectivo de ideas, sentimientos, conductas, etc. y no aporta al anquilosamiento. El MC se contagia más allá de nuestras fronteras físicas y mentales. Despierta la sabiduría personal y colectiva. El movimiento es el lenguaje primario que compartimos con otros seres, por eso tiene que ser una parte significativa de nuestra vida y nuestra consulta.

¿Por qué sirve el MC y el lenguaje que desarrolla? El cerebro es maleable y puede reconfigurar y aprender/desaprender. El movimiento del cerebro se llama neuroplasticidad, que es esta capacidad de reconocerse así mismo, al formar nuevas conexiones neuronales a través de la vida, nuevos canales de comunicación que permiten desaprender hábitos pasados, de manera que entendemos que el movimiento es el lenguaje del cerebro. Entonces al movernos estamos hablándole al sistema nervioso, no nada más estamos moviendo músculos y huesos, etc. Al utilizar movimientos conscientes le otorgamos a nuestro cerebro data de alta resolución con respecto a lo que necesita crear para tener un mejor mapa de su propio cuerpo, utilizando entonces al cuerpo como una vía de acceso al SN. Para poder mejorar su funcionamiento al estar más conscientes de cómo nos movemos nos podemos mover con muchas más gracia, eficacia y facilidad, Tyler Wood (2018). Según Campbell Celeste (2009) la neuroplasticidad es la asombrosa capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse. Se refiere a los cambios fisiológicos que ocurren en el cerebro como resultado de nuestras interacciones con el entorno. Este proceso nos permite aprender de diferentes experiencias, lenguajes y posturas, así como de necesidades cambiantes. Como nuestro mentecuerpo es uno, no podemos aprender con uno sin el otro. El SN que ejecuta los movimientos, toma información del ambiente, comunicándole al ambiente de regreso. Nuestros cerebros se desarrollan para aprender con curiosidad haciendo conexiones. Lo que hacemos de manera repetitiva se vuelve más fácil de hacer y se convierte en patrones de movimiento y de lenguaje corporal. Poner mucha atención a nuestro movimiento es fundamental para ampliar las opciones que tenemos haciendo mayores conexiones. Es por eso es  importante movernos de maneras novedosas y de manera intencionales haciéndolo muy despacio (antes de hacerlo rápido) y hacerlo con poco esfuerzo y con curiosidad, Doidge Norman (2016).

En clase de biología tradicional nos enseñan que el pensamiento sucede en nuestro córtex cerebral. Sin embargo, nuestros sueños, recuerdos, percepciones, etc., así como nuestras decisiones importantes se toman desde nuestro cerebro reptil en la base del cráneo, y con inteligencia emocional y somática.

Nuestra mente no consciente y la percepción somática procesan información un millón de veces más rápido que la mente pensante. Tienen acceso a un trillón de data más que la mente racional sola. El cuerpomente es un centro de información enorme, al que quisiéramos accesar dependiendo de lo que se necesita. Sería ridículo pensar que solo tendríamos que guiarnos por la parte racional (prefrontal), y no tener acceso y uso de las demás partes con la sabiduría que somos. El MC invita a la reunión de las partes y a su expresión y reconocimiento. El cuerpo es el cerebro en realidad. Accesamos a la sabiduría, a nuestra inteligencia intuitiva y a nuestra dimensión espiritual a través de la cognición encarnada: a través del cuerpo, Foster Jeff (2010).

El cambio se produce a través del movimiento y el movimiento cura, Pilates.

Vivimos en la cabeza, porque creemos  que es más seguro que vivir en el cuerpo: anclarnos y arraigarnos en el cuerpo y moverlo implica poder sentir todo lo que hemos estado evitando que puede ser terrorífico. Esta desconexión puede verse como anestesia emocional: cerrarse e irse del presente, no sentir las señales corporales, estar incómodo o muy tenso, apretar la respiración, la tensión en la mandíbula, cejas, hombros, cuello etc. La desconexión nos protegió, pero ahora nos limita, ya que la conexión a nuestro cuerpo es la entrada a poder sentir nuestras vidas con profundidad, porque nuestras sensaciones corporales son mensajeros que nos hablan de emociones sentimientos y necesidades, y nos ayudan a mantenernos emocionalmente fuertes al regresar al cuerpo. Nos vamos dando cuenta de la conexión cuerpomente y entendemos que el movimiento es medicina y el cuerpo puede ser ese lugar a donde llegamos con comodidad, no para escaparnos de ahí, sino que las sensaciones son información y no amenaza. Aprendemos a hablar su lenguaje, @amenti.world (2026). Es movernos hacia lo que en realidad somos y hemos tapado para sobrevivir, pero que hoy ya no estorba. MC para descubrir lo que hemos sido siempre y necesitamos ser hoy.

Una persona más abierta a todos los elementos de su experiencia orgánica, que desarrolla confianza en su propio organismo como instrumento de vida sensible, acepta pautas internas de evaluación, aprende a vivir en su vida como quien participa de un proceso dinámico y fluyente, donde el transcurso de la experiencia continuamente le permite descubrir nuevos aspectos de sí mismo, Carl R. Rogers.

Hay una sabiduría comunicativa enorme en la vida que apoya nuestro crecimiento y desarrollo, sosteniendo la sanación. Este movimiento es mucho más fácil encontrarlo en el MC y no esperando que suceda solo sin nuestra colaboración: somos parte de ese movimiento y sabiduría organísmica colectiva, Fernando J. De Lucca (2011).

Históricamente nadie nos ha enseñado a estar en nuestros cuerpos, si no a empujar y lograr más y no ser un problema, entonces hemos pasado encima de nuestros cuerpos muchas, muchas veces hasta ya no sentirlo; el no dejó de hablar, sino que nosotros dejamos de escucharlo, por eso ahora desarrollamos escucha y habla frescas: tenemos nuestro propio lenguaje de comunicación para que podamos, como dice Yamuna (1997), vivir/morir de manera sustentable y  consciente.

No podemos transformar lo que no podemos habitar ya que el cuerpo conoce lo pasado y lo prioriza limitando la percepción de la novedad y limitando el movimiento hacia soluciones nuevas. Lo primero que se hace es obedecer lo ya conocido (patrón de movimiento, relación etc.), minimizando lo nuevo por inteligencia biológica. Se sostiene la coherencia. Por eso aprender es difícil ya que el cuerpo no solo obtiene información, sino que la tiene que integrar a lo pasado y actualizar su registro, antes de comunicarlo. Comprender con la mente por eso es limitado ya que al comprender integralmente con emoción y cuerpo se requiere integrar la información y crear nuevos patrones de movimiento/respiración/quietud/relación, con tolerancia ante la novedad sin recurrir a la defensa y contracción crónicas. En la PHC y con el MC creamos las condiciones psicocorporales para incorporar lo nuevo poco a poco sin defensividad ni amenaza. El organismo necesita sostén antes de cambiar e incorporar lo nuevo hacia nuevas formas de moverse, @escuelacuerpovivo (2026). Entonces ahora la comunicación es más rica y novedosa y no solo se repite lo que se sabía, sino  que estamos incorporando lo nuevo permanentemente.

El yoga no es para mejorarnos, sino para aceptarnos, Gurmukh Kaur Khalsa

Quedarnos en la incomodidad es parte del equilibrio emocional;

estar incómodos no significa que algo esté mal; muchas veces es señal de crecimiento, cambio o enfrentamiento con algo importante. Cuando aprendemos a tolerar esa sensación sin escapar de inmediato, desarrollamos una mayor capacidad de regulación emocional. Esto nos permite atravesar situaciones difíciles con más estabilidad, en lugar de depender de soluciones rápidas y conocidas que solo alivian temporalmente. Al poder quedarnos en la frontera de la incomodidad, podemos incorporar lo nuevo, y comunicar algo más actualizado. Sostener la incomodidad nos da espacio para tomar decisiones más alineadas con nuestros valores, en lugar de actuar solo para reducir el malestar en el corto plazo. También es importante porque reduce la ansiedad a largo plazo. Evitar constantemente lo que incomoda hace que el miedo crezca, mientras que enfrentarlo de manera gradual y consciente lo disminuye. Aprender a quedarnos con la incomodidad, sin huir de ella, nos demuestra que podemos manejarla, lo que aumenta la confianza y la resiliencia, Bonnie Bainbtidge Cohen (1994).

We move to learn about ourselves and the world. We learn in order to grow and grow in order to learn, Ruella Frank

Cuanto más avanzamos en prácticas somáticas de movimiento, no vamos hacia posturas más complicadas, sino que se requiere más presencia en ellas. Hay algo que veo mucho, sobre todo en personas que ya hicieron cursos, formaciones o tienen recorrido en lo somático: se acercan a una práctica esperando “la herramienta”.
Eso distinto. Eso nuevo.
Eso que les vuele la cabeza.
Más estímulo, más movimiento, más impacto. Como si lo avanzado estuviera en la espectacularidad. Es al revés. Cuando una práctica parece demasiado simple y aparece la sensación de que “le falta algo”, ahí suele abrirse una escucha muy interesante. El lenguaje comunica algo simple y profundo, no algo espectacular. Lo simple no es carente, sino que hay que habitar la pausa y la lentitud.
 Ahí ya no estamos frente a una práctica “básica”.
Estamos frente a una práctica que requiere una presencia enorme. Porque lo más avanzado no es hacer más, sino poder quedarnos lo suficiente como para registrar lo mínimo: una micro sensación, un cambio en el apoyo, una respiración que se acomoda, una activación, descargas autonómicas, micro movimientos etc. Muchas veces, la mente pide intensidad porque todavía asocia profundidad con impacto. Aunque para la mente parezca aburrido, el cuerpo puede hacer lo suyo. Espacio para registrar y pausa para organizar. Transformación no es intensidad ni fuegos artificiales de posturas complejas. Lo sutil necesita calma y seguridad para surgir. Es la práctica más avanzada la que parece más aburrida para la gente. La presencia va ganando terreno y se comunica en un lenguaje inconfundible: estamos. La lentitud que se  practica al trabajar temas personales y  expresarlos, ya que no se puede descansar/calmar en un cuerpo que no se ha expresado crónicamente: el MC nos lleva, en su práctica continua, a expresarnos poco a poco. De-tenernos.

Se trata de descubrir quien realmente somos bajo las capas de tensión crónica, Marion Rossen.

El MC incorpora al cuerpo ya no como un proyecto, sino como una conversación que dura todo el día, pero que trabajamos con atención consciente en un momento específico para adentrarnos y centrarnos, The Mindful Purpose Institute (2026).

Come move in an other dimensión
Come move in an other dimensión, Patti Smith.

Cuando una persona habita vínculos con contacto real y con presencia, varios sistemas responden al mismo tiempo: el SN, el inmunológico, el hormonal, el digestivo y todo el cuerpo lo registra antes que la mente: la oxitocina disminuye la respuesta inflamatoria. El cortisol baja cuando hay contacto real sostenido y esto tiene un efecto acumulativo. La ausencia crónica de contacto real y de alerta persistente también tienen efectos acumulativos y con el tiempo afectan la salud integral, no como metáfora, sino como un proceso fisiológico medible. Por eso la salud integral implica algo más que intervenir sobre la calidad del contacto que habita la persona. El cuerpo no se contrae solamente por memorias antiguas, sino también por el tipo de presencia que no ha podido recibir o que aprendió a rechazar: nuestro cuerpo no vive aislado. Vive en contacto y el contacto deja huella en la biología, así como en la vida afectiva, @escuelacuerpovivo (2026). Lo importante es tener curiosidad suficiente para volver a empezar día a  día.

En el camino espiritual comenzamos otra vez y otra vez, y así es como crece nuestra libertad, Jack Kornfield.

Cada vez que minimizamos algo doloroso, esto crece y frena nuestro avance: minimizamos al principio y seguimos adelante y parece que funciona, pero no es  así,  ya que el dolor no se disuelve. Se queda en alguna zona del cuerpo y en el sistema nervioso, hasta que reaccionamos a algo desproporcionadamente. Se acumula lentamente y de manera invisible y después estamos profundamente cansados o tenemos una enfermedad grave o una crisis laboral, etc. y es siempre el cuerpo que está esperando a que trabajemos lo que tenemos que trabajar, dejando de pretender que estamos bien. Cada vez que minimizamos, nos decimos “cállate, no eres importante”. Lo oímos una y otra vez y lo creemos. Es momento de plantar otros lenguajes que comuniquen lo que realmente somos. El ritmo (quietud y movimiento) es medicina y lenguaje veraz y creativo desarrollando nuestra parte espiritual que es colectiva.

En cada movimiento baila el alma, Sabina Fitch

He hablado de diversas escuelas y aproximaciones al movimiento y a la consciencia, dejando de lado, o solo mencionando, a la bioenergética, core energética y trabajo reichiano, técnica alexander, boysen, rolfing, etc. que trabajan “lo corporal”. Creo que es importante movernos hacia otros lugares para investigarnos. Es muy importante comprender que el MC es una parte de la aproximación psicoterapéutica que se utiliza en la PHC y que por sí sola solo es una herramienta de intervención, como no lo son el arraigo, el centramiento y la presenciación, y demás técnicas y actitudes de intervención psicoterapéutica. El concepto budista de “comenzar de nuevo” nos invita esperanzadora y no punitivamente a seguir practicando el amor, Thich Nhat Hanh (2009), y movernos hacia ello.  Lo valioso del MC es que aporta claridad y awareness (darse cuenta) al proceso de ampliación de consciencia dentro del encuadre de la terapia y de la formación, profundizando el proceso y arraigando sus resultados.  Recomenzar. El movimiento es vida, ¿cómo elegimos movernos y para  qué?

To be passive is to let others decide for you. To be aggressive is to decide for others. To be assertive is to decide for yourself. Move accordingly, Edith Eger. 

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Nota: Los conceptos con * en el  texto, tienen una explicación aquí:

*Cuerpomente: me refiero a cuerpomente como a un solo concepto unido y ya no separado por guiones o espacios, ni dicotomías de ningún tipo aludiendo a su origen inseparable y no dual.

*MC: Movimiento Consciente

*PHC: Psicoterapia Humanista Corporal

*SN: Sistema Nervioso

*SNA: Sistema Nervioso Autónomo

*IHPCI: Instituto Humanista de Psicoterapia Corporal Integra

* Micromovimientos: movimientos  sutiles, lentos, e imperceptibles  vistos desde  fuera,  que nos permiten contactar más a  fondo y  detener el  ritmo.

* Bypass: “puenteo” o camino más  fácil  entre  dos puntos.  Se usa para  definir el hecho de llegar  rápido a alguna  conclusión o lugar, muchas  veces  superficializando  el  camino sin  comprenderlo.

* Awareness: el darnos  cuenta, no  solo de manera  racional.

* Embodiment: encarnación, presencia o  estar  en el  cuerpo.

*Attunement: sintonización somática y  emocional  con algo/alguien.

*Establishment: grupo  de  instituciones o personas  que  tienen  el poder  económico y  político. Deciden las normas y  el  rumbo colectivo.

*Wellness: en principio  es la  búsqueda  integral  de  bienestar, pero  se ha  convertido  en un negocio  que  fomenta y soluciona a la  vez  nuestras  carencias  y  deseos de pertenecer y  tener  salud.